SECTOR SALUD

Admite Instituto Nacional de Rehabilitación escasez de recursos

El INR recibió camas de terapia intensiva que fueron donadas por el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía

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El Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) “Luis Guillermo Ibarra Ibarra”, reconoció que existe escasez de recursos en la institución y que hay espacios que no son utilizados porque no se cuenta con los insumos necesarios para atender a pacientes, como el caso de aquellos que necesitan cuidados de Terapia Intensiva, como lo habían denunciado hace meses los trabajadores.

En su cuenta de Instagram, el INR dio a conocer que recibió camas de terapia intensiva, las cuales fueron una donación del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suárez”. En el video se ve al director General de Rehabilitación, Carlos Javier Pineda Villaseñor, y al director General de Neurología, Ángel Antonio Aráuz Góngora, firmando el documento con el que se concretó la donación. 

En el posteo, el INR admitió que enfrenta escasez de recursos que habían dejado algunas áreas del hospital sin funcionamiento, por lo que las nuevas camas les serán de gran utilidad. “Esta acción permite habilitar espacios que no estaban en operación y fortalecer la atención a pacientes en estado crítico”.

Asimismo, añadió que “en un contexto de recursos limitados, la colaboración entre instituciones es lo que realmente marca la diferencia”. 

Las quejas de los trabajadores del INR

En diciembre pasado, La Silla Rota dio a conocer una carta en la que el personal del Instituto Nacional de Rehabilitación alzó la voz para denunciar una situación crítica dentro de la institución, la cual calificaron como una “crisis institucional sin precedentes” derivada del mal uso de recursos y un abandono administrativo que afectaba directamente la atención de los pacientes.

En un documento dirigido a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, así como a los titulares de Salud, Hacienda y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, los trabajadores exigieron una intervención inmediata ante el deterioro del hospital.

De acuerdo con la denuncia, las carencias en materia de infraestructura eran alarmantes. Por ejemplo, el tanque terapéutico, pieza clave para la rehabilitación de pacientes con secuelas motoras, llevaba más de un año sin funcionar. Asimismo, el sistema de vacío, esencial para realizar cirugías y el manejo de heridas, había estado inactivo o funcionando de manera intermitente por el mismo periodo de tiempo.

El personal también señaló fallas constantes en los elevadores, lo que obligaba a pacientes con movilidad reducida, fracturas o dolor extremo a subir escaleras con un alto riesgo de caídas. Esta situación también impacta a los camilleros, quienes se han visto forzados a cargar a los pacientes, exponiéndose a lesiones físicas. 

Señalaron que la carencia de suministros médicos ha ralentizado e incluso vuelto riesgosa la rehabilitación de los usuarios. Entre los insumos faltantes mencionaron:

  • Material básico: Gasas, sondas, soluciones y férulas.
  • Equipo especializado: Tomógrafos, electrocardiógrafos y equipo para análisis de marcha o para pacientes amputados.
  • Tratamientos: Medicamentos especializados y sesiones de mecanoterapia y electroterapia.

De acuerdo con los trabajadores, esta escasez ha provocado el retraso de cirugías, la suspensión de terapias y una reducción general en la calidad del servicio.

Las quejas de los trabajadores apuntaban directamente al director administrativo, Humberto Moheno Diez, a quien atribuyen la falta de insumos y el deterioro de la infraestructura. El personal solicitó también una auditoría externa e independiente de los procesos financieros y de adquisiciones, así como la destitución del funcionario.