FENG SHUI

Feng Shui: El significado de poner sal en la puerta de tu casa

Una práctica ancestral del Feng Shui sugiere colocar un plato con sal en la entrada del hogar, pero conoce para qué funciona

Conoce el significado de poner sal en la puerta de tu casa, según el Feng Shui
Conoce el significado de poner sal en la puerta de tu casa, según el Feng Shui Créditos: (Canva)
Escrito en VIDA SANA el

El Feng Shui, el milenario arte chino de la armonización de los espacios va mucho más allá de la simple decoración. Se trata de una filosofía profunda que busca alinear los flujos de energía vital, o "Chi", para favorecer el bienestar, la salud y la abundancia de los habitantes. 

Entre sus muchas enseñanzas, se encuentran rituales sencillos pero poderosos que utilizan elementos cotidianos, y uno de los más populares y accesibles es el uso de la sal. Este ingrediente, presente en todas las cocinas, es considerado en esta disciplina una herramienta de purificación excepcional.

¿Para qué sirve poner sal en la puerta de tu casa, según el Feng Shui?

Según el Feng Shui, la puerta principal no es solo un acceso físico; es conocida como la "Boca del Chi", el punto por donde la energía, ya sea positiva o negativa, ingresa a nuestra vivienda. Es el lugar donde recibimos las oportunidades y también donde podemos bloquear las influencias perjudiciales. Colocar un elemento purificador como la sal en este umbral crucial actúa como un filtro energético constante, protegiendo el hogar y a quienes viven en él de manera activa y sutil.

La sal en la puerta de la entrada sirve para depurar las energías

La sal, especialmente la sal marina, ha sido venerada durante siglos en diversas culturas por sus propiedades de limpieza espiritual. En el Feng Shui, se la considera un elemento que tiene la capacidad de absorber y neutralizar las energías densas, estancadas o negativas. Al colocar un plato o un bowl con sal en la entrada de la casa, se establece una primera línea de defensa que "limpia" el Chi antes de que este se disperse por todas las habitaciones.

Imagina la sal como una esponja energética que atrapa la negatividad que puede ingresar desde el exterior, ya sea por las malas noticias, el estrés del día o las envidias. Este simple acto simboliza tu intención de mantener un hogar puro y en armonía. Para potenciar su efecto, muchos practicantes recomiendan añadir al plato otros elementos como un diente de ajo (para una protección más intensa) o unas monedas (para atraer prosperidad), creando así un amuleto multifuncional.

La sal en la puerta de la entrada sirve para depurar las energías. (Foto: Canva)

También sirve como protección contra energías negativas 

Más allá de la purificación, la sal funciona como un sólido escudo protector. La creencia central es que forma una barrera que repele activamente las malas influencias, las malas intenciones de los demás (lo que popularmente se conoce como "mal de ojo" o envidia) y cualquier vibración dañina que pueda intentar traspasar tu umbral. Es una manera de marcar tu territorio energético y declararlo un espacio seguro y sagrado.

Este uso es particularmente útil si sientes que tu hogar ha sido invadido por energías pesadas después de una discusión, una visita desagradable o un período de mala racha. La sal actúa reequilibrando la atmósfera del lugar. Para las personas especialmente sensibles a las energías del entorno, este ritual ofrece una sensación de tranquilidad y resguardo, sabiendo que hay un elemento trabajando constantemente para mantener a raya lo negativo.

¿Cómo realizar el ritual correctamente y renovar la energía?

La efectividad de este ritual no reside solo en colocarlo, sino en la intención y el mantenimiento. Se debe utilizar un plato o recipiente preferiblemente de un material natural, como cerámica, vidrio o madera. Se llena con una capa generosa de sal, que puede ser marina, gruesa o incluso de mesa. La ubicación ideal es en el suelo, justo detrás de la puerta de entrada, en un lugar donde no estorbe el paso, pero esté presente.

Sin embargo, el paso más crucial es el reemplazo regular. La sal, una vez que ha absorbido la negatividad, se satura. Se recomienda cambiarla como mínimo una vez por semana, aunque si se pasa por un momento particularmente negativo, puede hacerse cada dos o tres días. Al retirarla, es importante no tocarla directamente con las manos; se desecha por el inodoro o se entierra, visualizando cómo te liberas de toda la carga que absorbió. Este acto de renovación simboliza soltar lo viejo y dar la bienvenida a lo nuevo y positivo.

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