DEJAR DE FUMAR

¿Qué le sucede a tu salud cuando dejas de fumar?

Desde los primeros 20 minutos hasta los 15 años después de dejar el cigarro, dejar de fumar aporta diferentes beneficios

Conoce qué le sucede a tu salud cuando dejas de fumar
Conoce qué le sucede a tu salud cuando dejas de fumarCréditos: (Canva)
Escrito en VIDA SANA el

Dejar de fumar es una de las decisiones más poderosas que una persona puede tomar para mejorar su salud. Y lo mejor es que el cuerpo comienza a repararse casi de inmediato, en cuestión de minutos después de apagar el último cigarrillo

Los beneficios se acumulan con el tiempo: la presión arterial se normaliza, los niveles de oxígeno aumentan y el riesgo de sufrir un infarto comienza a disminuir en menos de 24 horas.

Pero los cambios no terminan ahí. A largo plazo, dejar el tabaco reduce drásticamente la probabilidad de desarrollar enfermedades graves y, según la Organización Mundial de la Salud, puede añadir hasta una década de vida si se abandona antes de los 30 años. Da igual la edad que se tenga o los años que se haya fumado; los expertos coinciden en que nunca es tarde para dejar de fumar.

Los primeros minutos y horas: una reparación inmediata

El proceso de curación comienza apenas 20 minutos después del último cigarro. En ese breve lapso, la frecuencia cardíaca y la presión arterial, que el tabaco había elevado, comienzan a normalizarse. 

A las 8 o 12 horas, el nivel de monóxido de carbono en la sangre —un gas tóxico que roba oxígeno a los órganos— baja hasta niveles normales, lo que permite que el oxígeno llegue mejor a todo el cuerpo.

A las 48 horas, las terminaciones nerviosas dañadas por el humo empiezan a regenerarse. El sentido del olfato y del gusto, que el tabaco había embotado, comienzan a agudizarse. En pocos días, la función pulmonar mejora y respirar se vuelve más fácil.

El proceso de curación comienza apenas 20 minutos después del último cigarro. (Foto: Canva)

De meses a años: el corazón, los pulmones y el riesgo de cáncer

Los beneficios a mediano plazo son igualmente notables. Entre dos semanas y tres meses después de dejar el cigarro, la circulación sanguínea mejora y la función pulmonar aumenta significativamente. Caminar y hacer ejercicio se vuelven más fáciles, y la tos crónica y la falta de aire empiezan a disminuir entre el primer y noveno mes.

Al cumplir un año sin fumar, el riesgo de enfermedad coronaria ya se ha reducido a la mitad en comparación con el de un fumador. Cinco años después, el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (ictus) es el mismo que el de una persona que nunca ha fumado. 

Y en el horizonte de los 10 años, el riesgo de morir por cáncer de pulmón se reduce a la mitad, mientras que el riesgo de otros cánceres —de boca, garganta, esófago, vejiga y páncreas— también disminuye de manera significativa.

Dejar de fumar incluso después de un diagnóstico

Quienes creen que ya es demasiado tarde están equivocados. Dejar el tabaco después de haber sido diagnosticado con cáncer puede aumentar la supervivencia media entre 1.5 y 3 años y reducir el riesgo de mortalidad entre un 30% y un 50%.

Las personas que dejan de fumar tras un infarto reducen a la mitad sus probabilidades de sufrir otro ataque cardiaco. Además, los pacientes con EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) notan una desaceleración en la progresión de la enfermedad y una mejoría en sus síntomas. El cuerpo humano tiene una asombrosa capacidad de reparación, y sus beneficios se manifiestan a cualquier edad y en cualquier etapa.

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