Tina Holt, una paramédica australiana de 21 años, vio su vida cambiar drásticamente en 2016. Regresaba de un desayuno con una amiga cuando un leve dolor de cabeza se transformó en algo mucho más grave: un derrame cerebral.
Comenzó con un síntoma aparentemente inofensivo, pero derivó en una parálisis y varias cirugías que pondrían a prueba su fortaleza física y emocional. El caso de Tina es un ejemplo de una tendencia alarmante en personas jóvenes, en quienes han aumentado los casos de accidentes cerebrovasculares.
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¿Qué es un derrame cerebral y cuáles son los síntomas?
Un accidente cerebrovascular, también conocido coloquialmente como derrame cerebral, ocurre cuando se detiene el flujo sanguíneo al cerebro. Según información de Medline Plus, como este no recibe el oxígeno y los nutrientes necesarios, las células cerebrales comienzan a morir en minutos. Esto puede causar daño severo al cerebro, discapacidad permanente e incluso la muerte.
Foto: Canva
Existen dos tipos principales:
- Isquémicos: causados por coágulos o depósitos de grasa que bloquean las arterias del cerebro.
- Hemorrágicos: cuando un vaso sanguíneo se rompe y filtra sangre en el cerebro.
De acuerdo con Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos, los signos y síntomas en hombres y mujeres son:
- Entumecimiento o debilidad de la cara, el brazo o la pierna repentinos, especialmente de un lado del cuerpo.
- Confusión, dificultad para hablar o dificultad para entender el habla repentinas.
- Dificultad repentina para ver, en uno o los dos ojos.
- Dificultad para caminar, mareo, pérdida del equilibrio o falta de coordinación repentinos.
- Dolor de cabeza fuerte y repentino sin causa conocida.
Los primeros signos de un derrame cerebral
Tina notó que algo no estaba bien cuando su cuerpo y cerebro dejaron de comunicarse: no podía desbloquear la pantalla de su teléfono ni sonreír cuando su amiga, también paramédica, se lo pidió. Al intentar caminar, colapsó. Como informa Daily Mail, aunque Tina estaba consciente, su cuerpo no respondía. Una vez en el hospital, un escáner reveló un sangrado cerebral, lo que requirió un traslado urgente al ICU de Brisbane.
Foto: Tina Holt
Los pronósticos eran sombríos: si sobrevivía, era probable que quedaran secuelas permanentes. Tras cinco días inconsciente, 10 días en cuidados intensivos y siete meses en el hospital, Tina enfrentó una rehabilitación desafiante. Dependía de un tubo de alimentación, sufrió parálisis en un lado de su cuerpo y desarrolló un tumor facial raro.
Ante esa adversidad, Tina decidió reconstruir su vida. Ahora usa una silla de ruedas y dedica gran parte de su tiempo a la rehabilitación, lo que incluye entrenamiento en el gimnasio, natación y ciclismo. También comparte su historia en redes sociales para inspirar a otras personas y educar sobre los accidentes cerebrovasculares.
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