¿La tanga causa infecciones? Es una de las preguntas más repetidas en consulta ginecológica y un mito que ha perseguido a esta prenda durante décadas. La creencia popular dice que, por su diseño ajustado y su cercanía con la zona anal, el tanga sería un imán para bacterias y hongos. Sin embargo, la evidencia científica reciente ha comenzado a poner en duda esta afirmación con datos contundentes.
Un estudio publicado en la revista Obstetrics & Gynecology —una de las publicaciones más respetadas en la materia— analizó a 987 mujeres y comparó los hábitos de quienes usan tanga frente a quienes nunca lo usan.
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Los resultados sorprendieron a muchos: el uso del tanga no apareció como un factor predictor independiente de infecciones urogenitales. Es decir, la prenda en sí misma no es la villana que creíamos.
Lo que dice la ciencia: la tanga no es el problema
La investigación, conocida como estudio B-THONG, fue presentada en el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG). Los investigadores analizaron las tasas de infecciones urinarias, candidiasis vaginal (hongos) y vaginosis bacteriana en usuarias habituales del tanga frente a quienes nunca lo usaban. Los resultados fueron claros: las mujeres que usaban tanga reportaban tasas de infección del 20,4% en infecciones urinarias, frente al 11,4% de las que no usaban tanga. A simple vista parece una diferencia grande, pero al analizar los datos en profundidad, los científicos descubrieron que esas mujeres también tenían otros comportamientos que explicaban el riesgo.
Cuando los investigadores aplicaron modelos estadísticos más rigurosos (regresión logística), el tanga dejó de ser relevante. Los verdaderos predictores de infección resultaron ser otros: la práctica de sexo oral se asoció con infecciones urinarias y vaginosis bacteriana, y el uso de ropa interior con entrepierna de materiales no-algodoneros (como nailon o poliéster) fue el factor que realmente predecía las infecciones por hongos. La conclusión de los autores fue tajante: "Recomendamos que los médicos tomen una historia sexual más completa para identificar estos factores de riesgo, en lugar de centrarse en la ropa interior como un factor de riesgo primario".
El mito persiste, pero con matices importantes
Entonces, ¿por qué tanta gente sigue convencida de que el tanga da infecciones? La respuesta está en los mecanismos biológicos. El diseño del tanga, al ser una tira que roza constantemente con la zona anal, podría facilitar el traslado de bacterias fecales hacia la vagina, lo que en teoría aumentaría el riesgo de infecciones. Además, los materiales sintéticos (poliéster, licra) atrapan la humedad y el calor, creando un ambiente ideal para que proliferen hongos como la Cándida.
Esto significa que, aunque el tanga no sea la causa directa, sí puede ser un factor contribuyente en mujeres que ya tienen un microbiota vaginal sensible o que usan prendas de mala calidad. La doctora Sara Marín Berbell lo explica con claridad: "No es que el tanga sea malo en sí mismo", pero sí puede ser problemático "dependiendo del contexto, la piel y el uso que se le dé". En otras palabras, el tanga no enciende el fuego, pero si ya hay brasas, puede avivarlas.
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