Una mujer de 21 años llegó a un hospital en Italia con la cara ensangrentada, pero no tenía ninguna lesión visible. En realidad, estaba sudando sangre, lo que causó controversia entre el personal médico que la atendió.
Los médicos Roberto Maglie y Marzia Caproni analizaron su caso y publicaron el estudio en Canadian Medical Association Journal (CMAJ). Cuando ingresó en una sala de medicina general, la joven mujer ya tenía un historial de tres años de episodios de sangrado espontáneo en las palmas de las manos y la cara, a pesar de no presentar lesiones cutáneas visibles.
El fenómeno de sudar sangre, que durante siglos fue relegado al terreno de lo milagroso o lo imposible, volvió en ese momento al centro del debate médico tras la publicación de este caso clínico que desafía la comprensión de la fisiología humana.
Según el reporte publicado en 2017 en la CMAJ, los episodios de la mujer duraban entre uno y cinco minutos y podían ocurrir tanto durante la actividad física como mientras dormía. Sin embargo, la paciente destacó que el sangrado era más intenso en momentos de estrés emocional, lo que le provocó un aislamiento social severo y síntomas de trastorno depresivo mayor y de pánico. Tras descartar que se tratara de un trastorno facticio, los médicos le diagnosticaron hematohidrosis.
Foto: Tomada de Canadian Medical Association Journal (CMAJ)
¿Qué dicen los especialistas sobre la hematohidrosis?
La hematohidrosis se define como la descarga espontánea de "sudor de sangre" a través de la piel intacta. Aunque es extremadamente rara, los especialistas han propuesto diversas teorías para explicarla:
- Activación del sistema nervioso: Se cree que en situaciones de estrés extremo, una activación exacerbada del sistema nervioso simpático podría ser el detonante.
- Mecanismo vascular: Una hipótesis sugiere que la sangre pasa a través de los conductos ecrinos debido a constricciones y dilataciones anormales de los vasos sanguíneos que rodean las glándulas sudoríparas.
- Defectos dérmicos: Otros informes plantean que existen espacios llenos de sangre en la dermis que exudan directamente a la superficie o a través de los folículos.
En el caso de la paciente italiana, el tratamiento con propranolol (un fármaco betabloqueante) logró una reducción marcada de los episodios, aunque no su remisión completa.
Un recorrido por la historia
La doctora Jacalyn Duffin, hematóloga e historiadora de la medicina, realizó una revisión exhaustiva en la CMAJ sobre la trayectoria de este fenómeno. Según Duffin, las menciones más antiguas se remontan al siglo III a.C. en tratados de Aristóteles, quien describió sudores que parecían sangre o que realmente lo eran debido a estados de debilidad extrema.
Históricamente, el sudor de sangre ha estado estrechamente ligado a la religión, específicamente a la agonía de Cristo descrita en el Evangelio de Lucas. Durante la Edad Media y el Renacimiento, el interés científico por el "sudor cruentus" aumentó, a menudo para verificar la autenticidad de reliquias como el Velo de la Verónica.
Duffin rescata relatos de testigos presenciales que datan de siglos atrás:
- En 1627, un médico de Basilea reportó a un niño de 12 años que sudaba sangre por su camisa debido a una fiebre alta.
- En 1628, el médico del papa describió a un joven prisionero belga que sudó sangre al enfrentar su sentencia de muerte.
Sin embargo, Duffin señala que entre 2004 y 2017, se han documentado 28 nuevos casos en la literatura médica revisada por pares, la mayoría en mujeres jóvenes con una edad promedio de 14 años.
