Al dar pecho, las mujeres pueden experimentar diversas molestias, desde dolor o irritación, grietas e infecciones como la mastitis que, si no se atiende, puede bloquear los conductos y empeorar el cuadro. Si eres mamá primeriza, conoce los síntomas de alerta, cómo atenderlo y prevenirlo.
La Clínica Mayo define a la mastitis como una hinchazón y enrojecimiento del tejido mamario que muchas veces implica una infección. Puede causar dolor y sensación de calor, así como fiebre y escalofríos si se deja avanzar.
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Ocurre principalmente en mujeres que dan lactancia materna, aunque también es posible que ocurra en quienes no están amamantando.
La principal causa es la entrada de bacterias como los estafilococos a través de la abertura del conducto de leche o una grieta en la piel del pezón, que luego se multiplica en la leche. También ocurre si la leche se queda obstruida en los conductos cuando no se vacían por completo las mamas.
¿Qué síntomas causa la mastitis?
La principal característica de las molestias es que aparecen de forma repentina, afectando una o ambas mamas. Los síntomas más comunes son:
- Dolor e inflamación de las mamas
- Sensibilidad excesiva
- Sensación de calor en los pechos
- Engrosamiento del tejido mamario
- Sentir un bulto en la mama
- Sensación de quemazón al amamantar
- Enrojecimiento de la piel de las mamas
- Fiebre y malestar general
Es importante acudir al médico ante los primeros síntomas ya que, de no atenderlo, puede facilitar que se acumule pus y se forme un absceso que debe drenarse quirúrgicamente.
Un médico debe hacerte un examen físico, una ecografía de mama y preguntar por tus antecedentes médicos. Si se confirma el diagnóstico de mastitis, el tratamiento generalmente consiste en cuidados en casa y la toma de antibióticos y analgésicos.
En algunos casos puede ser necesario extraer o aspirar el líquido que está bloqueando los conductos de la mama.
¿Puedo seguir dando pecho si tengo mastitis?
En general es seguro seguir dando pecho si tienes mastitis, de hecho, amamantar o sacar la leche con un extractor ayuda a eliminar la infección de forma rápida. Si dejas de dar lactancia repentinamente, los síntomas podrían empeorar.
Asegúrate de que el bebé se prenda bien del pecho, ya que puede ser difícil lograrlo cuando las mamas están hinchadas. Si te funciona, masajea un poco antes los pechos, comenzando desde la zona donde sientas molestias y avanzando hasta el pezón, sin hacer mucha presión ni fuerza.
También es de ayuda colocar un paño frío o una bolsa de hielo sobre el pecho después de amamantar para aliviar el dolor.
Si tienes dudas, lo mejor siempre es consultarlo con el médico o un especialista en lactancia.
Claves para prevenir la mastitis y otras molestias al dar pecho
Puedes disminuir el riesgo de desarrollar mastitis siguiendo algunas recomendaciones sencillas al dar pecho:
- No dejes que la leche se acumule por mucho tiempo, dale de comer al bebé cuando lo pida
- Si tu bebé no tiene hambre, extrae la leche de todas formas
- Procura que se vacíe bien una mama antes de dar pecho con la otra
- Antes de amamantar extrae una pequeña cantidad de leche
- Masajea tus pechos antes de dar pecho, con movimientos suaves
- Si tienes problemas para vaciar la mama, coloca un paño tibio y húmedo antes
- Procura cambiar de posiciones al amamantar
- Toma mucha agua y descansa tanto como puedas
- Usa un sostén que le dé buen soporte a las mamas
La mastitis es muy común y normalmente se controla con un tratamiento sencillo y medidas para evitar que la leche se acumule en el pecho. Si notas que a pesar de los medicamentos y cuidados no hay mejoría, consulta al médico para descartar otros problemas graves, como cáncer de mama inflamatorio, que ocurre cuando células cancerosas bloquean los vasos linfáticos. Puede causar síntomas parecidos a los de una infección, como enrojecimiento, engrosamiento de la piel y hoyuelos.
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