El repunte de enfermedades prevenibles en México-como el sarampión- no es un fenómeno inesperado. Fue anticipado por datos, estudios y reportes técnicos que advertían una baja progresiva en la protección inmunológica de la población.
Durante décadas, el Programa Nacional de Vacunación fue uno de los pilares más sólidos de la salud pública y alcanzar coberturas superiores al 95% permitió eliminar el sarampión en 1995 y mantener bajo control padecimientos que durante generaciones causaron epidemias y alta mortalidad infantil, pero ese blindaje comenzó a debilitarse.
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La advertencia estaba en los datos
Investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública documentaron desde 2021 y 2022 una caída preocupante en las coberturas del esquema básico infantil y en refuerzos para adolescentes y adultos.
En 2012, México mantenía niveles cercanos al 95% en vacunación contra sarampión, umbral necesario para sostener la inmunidad colectiva, pero una década después, las cifras mostraban descensos significativos y la aparición de “bolsas de susceptibilidad”: grupos completos sin protección suficiente.
Entre 2018 y 2025- periodo que abarca el sexenio del ex presidente Andrés Manuel López Obrador y la transición al gobierno actual- se registraron problemas de abasto, ajustes en los mecanismos de compra y fallas logísticas que impactaron la continuidad de las campañas.
Y la cereza del pastel: la pandemia de la Covid-19 profundizó el rezago y dejó esquemas incompletos en miles de menores.
Sarampión: el regreso de lo prevenible
El caso más claro es el sarampión; en 2018 no se reportaron contagios; para el 17 de febrero de 2026 se confirmaron 10,085 casos y muchos de los pacientes no tenían antecedente de vacunación.
La situación llevó a que la Organización Panamericana de la Salud convocara a México a revisar su estatus de eliminación del sarampión. El riesgo no solo es simbólico: perder ese reconocimiento implica reconocer que el virus volvió a establecer cadenas de transmisión sostenida.
Los especialistas han advertido que el sarampión es uno de los virus más contagiosos: una persona infectada puede transmitirlo a nueve de cada 10 susceptibles a su alrededor.
Más allá del sarampión
Pero el patrón se repite en otras enfermedades prevenibles:
- -Influenza: de 5,755 casos en 2018 a más de 13,700 en 2025.
- -Tuberculosis respiratoria: de acuerdo con el Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud, en la semana epidemiológica 4 se reportaron 334 nuevos casos, para dar un acumulado de mil 289.
Si bien el secretario de Salud, David Kershenobich, ha intensificado el llamado público a la vacunación, la recuperación requiere algo más que exhortos: demanda cobertura territorial, abastecimiento continuo y estrategias focalizadas en comunidades rezagadas.
Las causas acumuladas
La caída en la vacunación responde a factores múltiples:
- Interrupciones en el suministro.
- -Rezago tras la pandemia.
- -Poblaciones zero-dose.
- -Brechas en zonas rurales e indígenas.
- -Crecimiento de la desinformación y narrativas antivacunas.
La vacunación como decisión estratégica
La Asociación Mexicana de Vacunología ha reiterado que estas enfermedades son prevenibles con esquemas completos y oportunos. La vacunación no puede depender de ciclos políticos ni de coyunturas presupuestales, debe ser una política de Estado.
Las cifras actuales no son un accidente. Son la factura sanitaria de haber permitido que las coberturas descendieran sin una recuperación inmediata.
En salud pública, los avances pueden tardar décadas en construirse y solo unos años en deteriorarse. Recuperar la confianza, el abasto y la cobertura no es una meta administrativa: es una urgencia nacional.
