Tener hiperglucemia o niveles elevados de azúcar en sangre no es algo que deba minimizarse, especialmente si ya existe un diagnóstico de prediabetes o diabetes tipo 2; así que la forma en que inicias el día puede marcar la diferencia entre una jornada con energía estable o un problema con picos de glucosa.
Si tu desayuno habitual es una torta de tamal, pan dulce con café o incluso saltarte la comida, podrías estar cometiendo uno de los errores más comunes que afectan el control del azúcar en sangre. De acuerdo con la Asociación Americana de Diabetes, los desayunos ricos en harinas refinadas, azúcares y grasas saturadas favorecen elevaciones bruscas de glucosa que pueden mantenerse a lo largo del día.
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¿Cuál es el truco comprobado?
El secreto- según los especialistas- es: desayunar con equilibrio y en el orden correcto.
- Evita cereales refinados y azúcares: dulce, cereal azucarado, waffles, barritas y repostería generan picos rápidos de glucosa y poca saciedad, lo que aumenta el hambre y los antojos a media mañana.
- Incluye siempre proteína: huevo, pollo, queso, pescado o yogur natural ayudan a mantenerte satisfecho por más tiempo y estabilizan la respuesta de glucosa.
- Agrega fibra desde temprano: verduras, semillas o fruta entera aportan fibra, que ralentiza la absorción de azúcar en el intestino y disminuye los picos glucémicos.
- Grasas saludables: aguacate, aceite de oliva y frutos secos favorecen la saciedad, apoyan la salud hormonal y cardiovascular.
- Come en el orden correcto: primero verduras, después proteínas y grasas, y al final los carbohidratos. Este orden ayuda a reducir el impacto del azúcar en sangre.
- Evita los jugos de fruta: aunque parezcan saludables, eliminan la fibra y concentran azúcares. Es mejor consumir la fruta entera, de preferencia con cáscara.
- Muévete después de desayunar: caminar tras la comida ayuda a que los músculos utilicen la glucosa como energía, reduciendo el pico sin necesidad de más insulina.
Síntomas que no debes ignorar
La glucosa alta puede provocar sed excesiva, cansancio, dolor de cabeza, visión borrosa y ganas frecuentes de orinar. Sin embargo, en muchos casos no hay síntomas, lo que hace aún más importante adoptar hábitos preventivos.
Pan integral con aguacate y queso, acompañado de verduras y una fuente de proteína, puede ser una opción práctica y efectiva. Planear las comidas, hacer ejercicio y monitorear los niveles de glucosa son pilares fundamentales del tratamiento.
¡Ojo! Ante cualquier duda o síntoma, consulta siempre a tu médico. Mantener la glucosa estable no depende de dietas extremas, sino de decisiones inteligentes desde el primer bocado del día.
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