El pavo es uno de los platillos estrella de la cena navideña, pero también uno de los alimentos con mayor riesgo de causar enfermedades si no se manipula o cocina adecuadamente. Una mala cocción del pavo navideño puede provocar intoxicaciones alimentarias.
Bacterias como Salmonella y Campylobacter pueden estar presentes en el ave cruda y provocar diarrea, fiebre, vómito y deshidratación, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. Las aves crudas pueden contener bacterias dañinas que solo se eliminan cuando el alimento alcanza una temperatura interna segura. Por ello, seguir medidas de higiene y cocción no es opcional, sino esencial.
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¿Cómo cocinar el pavo de forma segura?
Sacarlo del congelador y dejarlo en el refrigerador es el método más seguro. Colocar el pavo en una charola y permite que se descongele lentamente. Nunca debes soltarlo a temperatura ambiente. Dejarlo en la cocina favorece el crecimiento bacteriano.
Los consejos primordiales para manipular el ave son:
- Lavar las manos con agua y jabón antes y después de manipular el pavo.
- No lavar el pavo crudo, ya que esto puede salpicar bacterias en el fregadero y superficies cercanas.
- Usar utensilios separados para alimentos crudos y cocidos.
- Desinfectar superficies con agua caliente y detergente.
- La temperatura interna mínima de cocción son 74 °C (165 °F).
- Usar un termómetro de cocina
- Si el pavo está relleno, el centro del relleno también debe alcanzar 74 °C.
Lavar el pavo crudo no elimina bacterias y puede aumentar el riesgo de contaminación cruzada. La cocción completa de alimentos de origen animal es clave para prevenir infecciones gastrointestinales. Las mujeres embarazadas, adultos mayores, niños pequeños y personas con sistemas inmunológicos debilitados deben evitar probar el pavo antes de que esté completamente cocido y consumirlo recién preparado.
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