Trabajar para cuidar la salud de otros se ha convertido en una jornada que no termina al salir del hospital, por lo que cada vez más enfermeras están recurriendo a un segundo empleo para complementar sus ingresos, una tendencia que, según un reportaje publicado por Medscape, refleja las presiones económicas que enfrenta el personal de salud y expone nuevos riesgos para su bienestar y el de los pacientes.
El fenómeno va más allá de buscar ingresos extra, pues aunque algunas profesionales mantienen un segundo trabajo para conservar experiencia clínica o certificaciones, especialistas coinciden en que la principal razón sigue siendo económica. El aumento de los salarios registrado tras la pandemia no ha logrado seguir el ritmo de la inflación, el encarecimiento de la vivienda y los costos de cuidado infantil, especialmente en las grandes ciudades.
Cuando ayudar a otros significa sacrificar el descanso
La historia de Carolann “Nan” Parisi ilustra esta realidad: tras concluir su jornada como enfermera escolar, se traslada regularmente a un hospital para cubrir un segundo turno. Lo hace desde hace más de 20 años, una decisión que tomó después de cambiar de especialidad y enfrentar una reducción salarial superior al 50%.
De acuerdo con datos citados por Medscape, uno de cada cuatro profesionales de enfermería no genera ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas, mientras que más de un tercio reconoce que las dificultades económicas los han llevado a aceptar horas extra o turnos adicionales.
La escasez de personal que afecta a hospitales y centros de salud también ha contribuido a este fenómeno. Las instituciones recurren cada vez más a enfermeras por contrato o de cobertura temporal para llenar vacantes, ofreciendo pagos superiores a los de los puestos permanentes.
Sin embargo, el beneficio económico tiene un costo y diversas investigaciones citadas por Medscape relacionan las jornadas prolongadas y la falta de recuperación física con mayores niveles de fatiga, disminución de la concentración, deterioro del juicio clínico y un incremento en el riesgo de cometer errores médicos. Además, las enfermeras que trabajan turnos de más de 12 horas presentan mayores probabilidades de sufrir agotamiento profesional o burnout.
El desgaste tampoco es únicamente físico, debido a que muchas enfermeras sacrifican tiempo familiar, actividades personales y descanso para sostener dos empleos, una realidad que los expertos consideran una señal de que el sector salud necesita revisar salarios, horarios y condiciones laborales.
Para los especialistas, el crecimiento de las dobles jornadas es un síntoma de problemas estructurales más profundos. Mientras los hospitales enfrentan escasez de personal y dificultades para retener talento, mejorar las condiciones de trabajo podría ser la clave para evitar que quienes cuidan a los pacientes terminen pagando el costo más alto.
