La crisis de salud mental avanza a un ritmo alarmante, y la tecnología se ha convertido en un refugio inmediato para millones de personas que no encuentran ayuda profesional. Un nuevo informe internacional confirma que la inteligencia artificial ya es una herramienta cotidiana de autocuidado emocional, especialmente entre los más jóvenes.
Sin embargo, esta tendencia plantea una paradoja inquietante: mientras más personas confían en un algoritmo para desahogarse, la mayoría reconoce que la experiencia no cumple con sus expectativas. Los especialistas advierten que recurrir a plataformas no diseñadas para fines terapéuticos puede generar más ansiedad que alivio.
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Un malestar generacional sin precedentes
El 'Mind Health Report', elaborado por AXA e IPSOS tras entrevistar a 19 mil adultos en 18 países, pinta un panorama preocupante. El 68% de la población está potencialmente afectada por ansiedad, estrés o depresión, una cifra que se dispara al 85% entre los jóvenes de 18 a 24 años. Casi la mitad de los encuestados confesó sentirse en un estado de apatía, y el sentimiento más mencionado fue "abatido y triste", reportado por el 65%.
Los jóvenes, en la primera línea del sufrimiento
El grupo de 18 a 24 años es el que declara mayores problemas, con un 43% potencialmente afectado por trastornos en niveles graves o muy graves, casi el doble de la media mundial del 26%. Khaled El Shaarany, responsable de salud y prevención en AXA, advirtió a Euronews Health que "no cuesta imaginar que un uso intensivo de las pantallas y una mayor dependencia de la tecnología están generando más aislamiento y más soledad en esta generación".
Pantallas: ¿parte del problema o de la solución?
El estudio identifica las pantallas como uno de los principales factores que deterioran la salud mental. La gente pasa una media de 5,1 horas diarias frente a dispositivos, sin contar trabajo o estudio. El 66% asegura que esta exposición afecta su vida diaria, perjudicando el sueño, la concentración y la actividad física. Para el 39%, estos efectos se describen como "extremos" e incrementan el aislamiento social.
La IA como terapeuta: una ayuda insatisfactoria
Ante las barreras de acceso a la atención profesional, como el costo y la falta de tiempo, el 63% de los participantes afirma utilizar herramientas como ChatGPT para cuestiones de salud mental. Lo alarmante es que el 43% de quienes atraviesan dificultades no recibió ayuda profesional en el último año, y más de una cuarta parte considera que no necesita atención médica. Sin embargo, la mayoría de los usuarios de IA admite no estar satisfecho con las respuestas de los chatbots.
El riesgo de hablar con un "amigo que sabe algo"
El Shaarany fue contundente sobre los peligros de usar plataformas no especializadas. "Si usas ChatGPT o Gemini, son modelos generales. Es como hablar con un amigo que sabe algo del tema, pero no con un médico", explicó. Puso como ejemplo el caso de un adolescente con ansiedad que consulta sus palpitaciones a la IA: "La respuesta puede ser una lista de 20 posibles causas, algunas muy graves. Eso no va a ayudar a tu ansiedad, aunque la información sea científicamente precisa". El especialista insistió en que estas plataformas necesitan barreras de seguridad para identificar señales de alarma y derivar a profesionales médicos.
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