Levantarse de una silla puede parecer una acción simple, pero para la ciencia médica se ha convertido en una ventana hacia el futuro de la salud de los adultos mayores. Investigadores del Estudio de Toledo sobre Envejecimiento Saludable en España han demostrado que una prueba de tan solo 30 segundos puede identificar con precisión quiénes tienen un mayor riesgo de sufrir caídas, fracturas graves o incluso una muerte prematura.
¿En qué consiste el ejercicio?
La prueba, conocida como el test de sentarse y levantarse (STS por sus siglas en inglés) de 30 segundos, es sencilla, de bajo costo y clínicamente viable. Para realizarla, solo se requiere una silla estándar (de unos 43 cm de altura) sin apoyabrazos y un cronómetro.
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El participante debe sentarse con la espalda recta, los pies apoyados en el suelo y los brazos cruzados sobre el pecho. Al iniciar el tiempo, debe levantarse completamente y volver a sentarse tantas veces como sea posible en medio minuto. Más que la fuerza bruta, esta prueba mide la potencia muscular relativa, que combina la fuerza con la velocidad del movimiento. Los resultados se calculan mediante una fórmula que integra el número de repeticiones, el peso corporal, la altura de la persona y la altura de la silla.
Resultados alarmantes: Género y mortalidad
La investigación, que siguió a 1,876 adultos mayores de 65 años durante casi una década, arrojó resultados determinantes sobre el impacto de tener una baja potencia muscular:
- Riesgo de muerte: Aquellos con baja potencia en la prueba tuvieron un riesgo significativamente mayor de mortalidad por todas las causas. En las mujeres, el riesgo de morir fue aproximadamente el doble, mientras que en los hombres el riesgo aumentó en un 57% en comparación con quienes mostraron niveles normales.
- Fracturas y caídas: El estudio encontró una división clara por sexo. Las mujeres con baja potencia tuvieron 3.25 veces más probabilidades de haber sufrido una fractura de cadera en el año previo. En los hombres, la debilidad se asoció más con un historial de caídas generales (73% más riesgo) y fracturas de todo tipo (86% más riesgo).
- Hospitalizaciones: Las mujeres con resultados bajos presentaron un 29% más de riesgo de ser hospitalizadas en el futuro. Además, tanto hombres como mujeres con baja potencia muscular tendieron a permanecer más días internados en el hospital.
Una herramienta para la prevención
A diferencia de otras pruebas de laboratorio costosas, este ejercicio puede realizarse en cualquier consultorio médico o incluso ser monitoreado mediante aplicaciones móviles gratuitas, que ayuda a los clínicos a calcular la puntuación de potencia de un paciente y compararla con los umbrales de riesgo establecidos.
Los expertos señalan que la potencia muscular tiende a disminuir más rápido que la fuerza a medida que envejecemos, acelerándose después de los 65 años. Identificar a tiempo esta pérdida de potencia mediante una simple silla puede ser la clave para intervenir antes de que ocurra una caída fatal o una hospitalización prolongada.
