La lucha mundial contra el sida enfrenta un momento crítico y la meta de erradicar la enfermedad en 2030 solo será posible con compromiso político, aumento de la financiación y acceso universal a los tratamientos, advirtieron líderes de organismos internacionales en la apertura de la XXVI Conferencia Internacional sobre el Sida en Río de Janeiro.
La directora ejecutiva de Onusida, Winnie Byanyima, afirmó que la posibilidad de garantizar el acceso a los tratamientos "no es un sueño, sino una decisión política", aunque alertó que los avances de 30 años están siendo amenazados por el aumento de las desigualdades y la reducción de la financiación internacional.
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El escenario es paradójico: nunca la ciencia había ofrecido tantas esperanzas, con medicamentos de prevención de larga duración con eficacia casi similar a la de una vacuna. Sin embargo, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, sostuvo que el objetivo de acabar con el sida en 2030 "todavía es posible", pero requerirá replantear la prestación de los servicios de salud y garantizar que los avances científicos lleguen a todas las personas "y no solo a quienes pueden pagarlos".
El mensaje es claro: el fin de la epidemia no está limitado por la ciencia, sino por la desigualdad y las elecciones políticas.
El desplome de la financiación: el mayor retroceso en décadas
La crisis de fondos es el principal obstáculo. Según un informe de Onusida, los fondos para países en desarrollo cayeron un 6 % el pasado año, hasta los 17.600 millones de dólares, una cifra muy lejana de los 21.900 millones que se necesitan para 2030.
En 2025, el financiamiento internacional para el VIH cayó un 18 %, el nivel más bajo en casi dos décadas, y la ayuda oficial al desarrollo se redujo entre un 23 % y un 25 %, la mayor caída anual registrada. Como resultado, países que dependen en más del 90 % de recursos externos para sus programas de VIH, como varios del Caribe, son especialmente vulnerables a los recortes.
Nuevas infecciones y muertes: las cifras que alarman
A pesar de los avances, en 2025 se registraron más de 1.2 millones de nuevas infecciones por VIH y más de 570,000 muertes por enfermedades relacionadas con el sida. Unas 8.9 millones de los 41 millones de personas que viven con el VIH aún no reciben tratamiento, incluyendo casi el 45 % de los niños con el virus.
Sin medidas urgentes, Onusida prevé más de tres millones de nuevas infecciones para 2030. La presidenta de la Sociedad Internacional del Sida (IAS), Beatriz Grinsztejn, advirtió que "nunca el financiamiento de los donantes había caído tan lejos y tan rápido, y los más vulnerables ya están pagando el precio".
La brecha de acceso: ciencia sin justicia
El director de la OPS, Jarbas Barbosa, advirtió de que ningún país podrá alcanzar por sí solo el objetivo de poner fin a la epidemia y que el éxito dependerá del compromiso de líderes políticos, el sector privado y la sociedad civil.
Por su parte, la directora de Onusida subrayó que las interrupciones en los servicios ya son una realidad: organizaciones comunitarias están cerrando, programas de prevención se reducen y trabajadores de salud pierden sus empleos.
"Cuando la prevención desaparece, las infecciones aumentan. Cuando el tratamiento se interrumpe, la gente muere. Sabemos cómo termina esta historia si no actuamos", sentenció Byanyima.
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