Para muchas personas que viven con diabetes, la primera lectura del día puede ser una fuente de frustración. Después de horas de ayuno y descanso, resulta contradictorio encontrar los niveles de glucosa más altos que al irse a dormir. Este contratiempo matutino no siempre es resultado de una mala cena, sino de un complejo proceso biológico.
La Asociación Americana de Diabetes explica que, en las primeras horas de la mañana (entre las 3 y 8 a.m.), el cuerpo libera hormonas como el cortisol y la del crecimiento para prepararnos para el día. Este proceso, conocido como el "fenómeno del amanecer", hace que el hígado produzca más glucosa. Si tu páncreas no genera suficiente insulina para contrarrestar este pico, amanecerás con hiperglucemia.
Te podría interesar
¿Por qué ocurre y cómo identificarlo?
Existen dos causas principales detrás de la hiperglucemia matutina. La primera es el ya mencionado fenómeno del amanecer, que afecta aproximadamente a la mitad de las personas con diabetes tipo 1 o tipo 2. La segunda es el efecto Somogyi, un rebote donde el cuerpo reacciona a una hipoglucemia nocturna liberando hormonas que elevan el azúcar en exceso.
Si despertaste con la glucosa alta estos son algunos consejos que debes seguir:
- Ajusta el horario y la composición de tu cena
La Unified Care explica que lo que comes y cuándo lo haces tiene un impacto directo en tus niveles al despertar. Comer en exceso carbohidratos o grasas en la noche puede retrasar la digestión y mantener el azúcar elevado por más tiempo. Lo ideal es cenar al menos tres horas antes de ir a la cama, priorizando proteínas magras y vegetales sin almidón. Una caminata ligera después de cenar también ayuda a procesar la glucosa de manera más eficiente y a mantener los niveles estables durante la noche.
- Cuida tu sueño y maneja el estrés
Teladoc Health Library indica que no dormir lo suficiente o tener un descanso de mala calidad puede aumentar la resistencia a la insulina. La falta de sueño eleva los niveles de cortisol, una hormona del estrés que también promueve la liberación de glucosa por parte del hígado. Establecer una rutina de descanso con horarios regulares y un ambiente tranquilo contribuye a un mejor control glucémico. Procura dormir entre 7 y 9 horas cada noche y mantén una hora fija para acostarte y despertarte.
- Mantente bien hidratado
Beber suficiente agua es una estrategia simple pero efectiva. La hidratación adecuada ayuda a que los riñones eliminen el exceso de glucosa a través de la orina. Cuando los niveles de azúcar están altos por la mañana, prioriza el consumo de agua y líquidos sin cafeína ni azúcar para facilitar este proceso natural del cuerpo.
- Haz ejercicio en el momento adecuado
La actividad física es una gran aliada, pero su horario influye. Si sueles tener hiperglucemia matutina, hacer ejercicio por la mañana puede ayudar a gastar ese exceso de glucosa inmediatamente. Ten precaución con el ejercicio nocturno intenso, ya que su efecto reductor puede prolongarse y provocar una hipoglucemia en medio de la noche, que podría generar un rebote (efecto Somogyi) al amanecer.
- Consulta con tu médico sobre un posible ajuste de medicación
Si los cambios en el estilo de vida no son suficientes, podría ser necesario modificar el tratamiento farmacológico. En personas que usan insulina, es posible que la dosis basal nocturna no sea suficiente para cubrir el amanecer, o que el tipo de insulina de acción prolongada pierda efecto antes de la mañana siguiente. Nunca debes ajustar tus dosis por tu cuenta; el médico te indicará el cambio correcto basándose en tus registros de monitoreo.
Para enterarte de toda la información que necesitas sobre salud y bienestar síguenos en Facebook y TikTok.
