Levantarse varias veces durante la noche para ir al baño, sentir la necesidad constante de orinar o notar que las visitas al baño han aumentado sin una razón aparente puede parecer un problema menor, pero cuando este cambio persiste, podría ser una señal de que algo ocurre en el organismo.
Aunque beber abundantes líquidos, consumir café o alcohol, e incluso el embarazo, pueden incrementar temporalmente la producción de orina, los especialistas advierten que la micción frecuente también puede estar relacionada con enfermedades que requieren diagnóstico y tratamiento oportunos.
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En muchos casos, este síntoma aparece acompañado de otras molestias como dolor o ardor al orinar, sed excesiva, fiebre, pérdida de peso o escapes involuntarios de orina, así que, identificar estos signos ayuda a distinguir cuándo se trata de un cambio pasajero y cuándo es momento de acudir al médico.
Las causas pueden ir desde una infección de vías urinarias hasta diabetes, problemas de próstata, alteraciones en la vejiga, efectos secundarios de algunos medicamentos o incluso trastornos de ansiedad.
Las 7 causas más comunes
1. Infección de vías urinarias. Es una de las causas más comunes, especialmente entre las mujeres y ocurre cuando bacterias ingresan a las vías urinarias y provocan inflamación, lo que genera la sensación de querer orinar constantemente, incluso si la vejiga está casi vacía.
Además de la frecuencia urinaria, suele presentarse ardor al orinar, dolor en la parte baja del abdomen, sangre en la orina o una necesidad urgente de ir al baño. Si no se trata a tiempo, la infección puede extenderse a los riñones.
2. Diabetes. La necesidad de orinar con frecuencia también puede ser uno de los primeros signos de diabetes. Cuando los niveles de glucosa permanecen elevados, los riñones trabajan más para eliminar el exceso de azúcar a través de la orina. Para lograrlo utilizan más agua del organismo, lo que incrementa el volumen de orina y provoca sed constante.
Este síntoma suele acompañarse de fatiga, aumento del apetito, pérdida de peso sin explicación, visión borrosa y cicatrización lenta de las heridas.
3. Agrandamiento de la próstata. En los hombres, el crecimiento benigno de la próstata puede ejercer presión sobre la uretra y dificultar el vaciado de la vejiga.
Como consecuencia, aparecen la urgencia para orinar, la necesidad de levantarse varias veces durante la noche, el goteo al finalizar la micción y la sensación de que la vejiga nunca termina de vaciarse.
4. Infección renal. Una infección en los riñones suele desarrollarse cuando una infección urinaria no recibe tratamiento adecuado.
Además de aumentar la frecuencia urinaria, puede provocar fiebre, escalofríos, náuseas, vómito, dolor intenso en la espalda o el costado y cambios en el aspecto de la orina, que puede volverse turbia, oscura o contener sangre. Debido a sus posibles complicaciones, requiere atención médica inmediata.
5. Incontinencia urinaria. La pérdida involuntaria de orina afecta principalmente a adultos mayores y mujeres, debido al debilitamiento de los músculos del suelo pélvico.
Puede presentarse al toser, reír, estornudar o hacer ejercicio, o bien como una urgencia repentina que impide llegar al baño a tiempo. En muchos casos mejora con ejercicios para fortalecer la musculatura pélvica y otros tratamientos indicados por el médico.
6. Algunos medicamentos. No siempre la causa está relacionada con una enfermedad. Diversos medicamentos tienen como efecto secundario aumentar la producción de orina.
Los diuréticos utilizados para controlar la presión arterial son el ejemplo más conocido, pero también pueden influir algunos antihistamínicos, antidepresivos, relajantes musculares, opioides y ciertos medicamentos para la diabetes.
7. Ansiedad. El estrés y la ansiedad también pueden alterar el funcionamiento de la vejiga.
Durante un episodio de ansiedad, el organismo libera hormonas como la adrenalina, que activan la respuesta de alerta y pueden aumentar la necesidad de orinar. Cuando este problema se vuelve recurrente, también puede afectar la calidad de vida y merece valoración médica.
¿Cuándo acudir al médico?
Los especialistas recomiendan buscar atención médica si la micción frecuente se acompaña de fiebre, escalofríos, dolor al orinar, sangre en la orina, dolor en la espalda o el costado, sed excesiva, pérdida de peso sin explicación, vómito, orina turbia o con mal olor, pérdidas involuntarias de orina o necesidad de levantarse constantemente durante la noche para ir al baño.
Si no existe una enfermedad de fondo, algunos cambios pueden ayudar a disminuir la frecuencia urinaria:
- Limitar el consumo de alcohol, café, té y refrescos con cafeína.
- Evitar beber grandes cantidades de líquidos antes de dormir.
- Realizar ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico, como los de Kegel.
- Revisar con el médico si algún medicamento puede estar causando el problema.
- Mantener actividad física y controlar adecuadamente enfermedades como la diabetes.
