En el marco del Día Mundial del Paciente Trasplantado, la conversación suele centrarse en el acto médico: el procedimiento, la donación, el éxito quirúrgico. Pero, ¿qué pasa después? Para la Dra. Marisol López, Gerente Médico de Oncohematología y Trasplantes en Sanofi, el trasplante de células madre hematopoyéticas es, ante todo, "una oportunidad de vida". Sin embargo, reconoce que se trata de "un camino largo y pesado" que transforma por completo la vida del paciente y su familia.
La especialista no endulza la realidad: "No hay que mentir ni disfrazar las cosas". Pero su mensaje es claro: vale la pena. Los avances médicos han logrado que ese camino sea "mucho más ligero" que hace décadas, y la calidad de vida posterior al trasplante mejora "impresionantemente". Eso sí, advierte que hay complicaciones que los pacientes deben conocer, y la más frecuente es la enfermedad injerto contra huésped (EICH).
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Día Mundial de los pacientes trasplantados
De acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud, en México se realizan alrededor de 5,000 a 7,000 trasplantes de órganos y tejidos al año. De este total, aproximadamente el 85% se lleva a cabo en instituciones del sector público y el resto en el sector privado.
El Día Mundial de los Pacientes Trasplantados se celebra el 6 de junio para concienciar sobre la donación de órganos y mejorar la calidad de vida de quienes necesitan un trasplante.
Injerto contra huésped: cuando el cuerpo no reconoce al donante
Uno de los grandes retos a los que se enfrenta un paciente trasplantado es la enfermedad injerto contra huésped que ocurre cuando el sistema inmunológico del paciente rechaza las células del donante y empieza a atacar sus propios tejidos.
La Dra. López explica que el órgano más afectado es la piel: "El paciente siente una resequedad, aumento del grosor y, si no se controla, llega a la fibrosis". En etapas avanzadas, la piel se endurece, se agrieta y puede sangrar, comprometiendo la movilidad de articulaciones como los codos.
Pero no solo la piel sufre. También hay resequedad ocular, problemas en mucosas orales, vaginales, anales y trastornos gastrointestinales como diarrea o estreñimiento. "Todo este proceso impacta muchísimo en la calidad de vida", lamenta la doctora. La buena noticia es que hoy existen tratamientos que van más allá de los esteroides, como las terapias dirigidas que actúan específicamente sobre la vía molecular de la inflamación.
La evolución del trasplante y un llamado a la donación
La medicina ha avanzado radicalmente en las últimas cuatro décadas. Antes, los donadores debían ser "súper compatibles" y los rangos de edad para recibir un trasplante llegaban solo hasta los 50 años. Hoy, gracias a medicamentos profilácticos, se ha ampliado la gama de opciones. Eso sí, la doctora enfatiza que lo ideal es contar con una amplia variedad de donadores para encontrar a la persona más compatible y así reducir complicaciones como la EICH.
Por eso, en este Día Mundial del Paciente Trasplantado, la Dra. López lanza un llamado a la sociedad: "Nos falta mucha conciencia en cuanto a donación". Explica que donar células hematopoyéticas no es invasivo: "Tú puedes donar, no es una causa incapacitante, no pone en riesgo tu vida como donador". Con solo un hisopo en la boca, cualquier persona puede inscribirse en los registros y tener la oportunidad de salvar una vida. "Mientras más histocompatible seas con el donador, menos reacciones adversas va a haber", concluye.
Un mensaje de coraje para los pacientes que luchan
Finalmente, la doctora dedica unas palabras directas a quienes están esperando un trasplante o ya lo recibieron y enfrentan sus consecuencias: "Es mucho coraje, mucho valor hacerlo, pero es algo que ya no implica tanto". Recomienda quitarse el miedo, informarse bien y estar atento a los síntomas después del procedimiento. "Un diagnóstico oportuno es clave. Que el mismo paciente sepa qué le puede pasar y qué tiene que cuidar para decírselo a su médico".
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