SALUD EN TIEMPO EXTRA

Solbakken el jugador que murió 7 minutos y hoy dirige a Noruega en el Mundial

En 2001, Ståle Solbakken sufrió un paro cardíaco en un entrenamiento y estuvo clínicamente muerto durante siete minutos

Solbakken busca alcanzar la gloria con Noruega
Solbakken busca alcanzar la gloria con Noruega Créditos: (Foto: Especial)
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En el banquillo noruego hay una historia que trasciende el futbol. Mientras Erling Haaland y Martin Odegaard acaparan los focos, el entrenador Ståle Solbakken vive su propio renacimiento. Hace 25 años, su corazón dejó de latir durante siete minutos en un entrenamiento del FC Copenhague. El médico del equipo lo reanimó de camino al hospital, pero el jugador de 33 años ya era, técnicamente, un hombre muerto.

"Estuve clínicamente muerto durante siete minutos. No tenía pulso, mi corazón se había detenido", recordó Solbakken en entrevistas posteriores. Pasó 30 horas en coma y 14 días hospitalizado, pero sobrevivió. Su madre, mientras tanto, volaba a Dinamarca y, según confesó años después, comenzó a planear su funeral en el avión. Aquel episodio cambió su vida para siempre.

Un paro cardíaco que lo cambió todo

Era el 13 de marzo de 2001 Solbakken que en ese entonces era jugador entrenaba con el FC Copenhague cuando, sin previo aviso, se desplomó sobre el césped. Una malformación cardíaca congénita que ningún examen médico había detectado provocó el paro. El doctor Frank Odgaard, presente en el campo, le practicó reanimación cardiopulmonar hasta que llegó la ambulancia. Los paramédicos tardaron siete minutos en devolverle la vida.

Al despertar, Solbakken no recordaba nada. "No veía nada, solo oscuridad total. Luego apareció un azul claro... un túnel. Era una luz hermosa", contó años después. "Cuando me despertaron, pensé: 'Ay no, ¿puedo quedarme ahí un rato más?'". 

Le implantaron un desfibrilador y, aunque tenía fuerzas para seguir jugando, decidió retirarse con 33 años. "No quería que cada vez que me cayera, los rivales y los aficionados pensaran: '¿Se levantará o se quedará ahí?'", explicó.

A Solbakken le implantaron un desfibrilador. (Foto: Especial) 

¿Qué es un paro cardíaco?

La Biblioteca de Medicina de los Estados Unidos explica que el paro cardíaco, también conocido como paro cardiaco repentino o súbito, es una afección en la que el corazón deja de latir en forma repentina. Cuando esto ocurre, la sangre deja de fluir hacia el cerebro y otros órganos vitales. Si no se trata, el paro cardiaco suele causar la muerte en cuestión de minutos. Sin embargo, el tratamiento rápido con un desfibrilador puede salvarle la vida. 

El renacimiento como entrenador

Lejos de alejarse del fútbol, Solbakken encontró un nuevo camino en los banquillos. Comenzó en el HamKam, al que devolvió a la máxima categoría noruega y donde se ganó el apodo de "Ståle Salvatore", un juego de palabras entre su nombre y "salvador", en referencia a su segunda oportunidad en la vida.

Su etapa más brillante llegó en el FC Copenhague, donde ganó ocho campeonatos de liga y llevó al equipo a la Champions League. Su éxito llamó la atención de clubes europeos: dirigió al Colonia alemán y al Wolverhampton inglés, aunque sin la misma fortuna. En 2020, el destino le tenía reservada su misión más importante: devolver a Noruega a un Mundial 28 años después.

Noruega renace en el Mundial 2026

Noruega no jugaba un Mundial desde Francia 1998. Solbakken, que fue parte de aquella selección como jugador, ha logrado lo que parecía imposible. Con una generación dorada liderada por Erling Haaland y Martin Ødegaard, el equipo superó el "grupo de la muerte" con Francia y Senegal, y ya está en dieciseisavos de final.

El técnico, que en 2009 sufrió un segundo paro cardíaco que su desfibrilador detuvo a tiempo, vive el torneo con una intensidad especial. Tras el triunfo ante Senegal, corrió a abrazar y besar a su esposa en la tribuna, y luego se sentó en el césped a remar junto a sus jugadores y la afición. "Después de algo así entiendes qué cosas son realmente importantes y cuáles no", ha repetido en varias ocasiones.

Solbakken no olvida de dónde viene. Su cicatriz en el pecho, donde lleva el desfibrilador, es un recordatorio constante. Pero también es la prueba de que, como en los relatos vikingos, a veces es necesario que un mundo termine para que otro pueda nacer. Veinticinco años después de aquel 13 de marzo, el hombre que estuvo muerto siete minutos dirige a Noruega en el Mundial. Y su historia, más que la de cualquier futbolista, es la de un verdadero renacimiento.

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