La primera vez que Norma Guadalupe Cerón volvió a abrazar a su esposo después de una compleja cirugía, Josafat García no pudo contener las lágrimas.
Es sus palabras, no era un abrazo cualquiera, pues habían pasado dos semanas desde la operación en la que los médicos le extirparon un tumor de 17 centímetros y 1.5 kilos, además del riñón derecho completamente invadido por el cáncer.
Te podría interesar
"Después de la operación, ella se volteó para abrazarme. Lo hemos hecho muchas veces en 21 años de matrimonio, pero ese día fue diferente, no lloré por el abrazo en sí, sino por lo que representaba: el esfuerzo, la vida, la esperanza, el amor", contó a Sumédico el el señor Josafat, con la voz entrecortada.
Ese es uno de los momentos que pueden resumir la historia que vive esta familia poblana desde febrero de de este año, cuando una aparente molestia urinaria relevó una enfermedad que cambió para siempre sus vidas.
Un diagnóstico que llegó por sorpresa
Norma, de 50 años, comenzó a presentar dificultades para orinar y detectó algunas anomalías ginecológicas que la llevaron a consultar a especialistas y lo que parecía un problema localizado derivó en una biopsia cuyo resultado encendió todas las alarmas: cáncer.
Posteriormente, una tomografía descubrió algo todavía más grave y que ni siquiera se imaginaban: el cáncer no se está en la zona ginecológica, sino en el riñón derecho.
"Fue necesario volver a analizar las muestras para identificar con certeza dónde estaba el cáncer primario. Finalmente se confirmó que era un adenocarcinoma de células claras en el riñón”, explicó Josafat.
Según información de Mayo Clinic, el carcinoma de células renales es el tipo más común de cáncer de riñón en adultos. Aunque en etapas tempranas suele no presentar síntomas, con el tiempo puede provocar sangre en la orina, dolor persistente en la espalda o costado, pérdida de peso, cansancio y disminución del apetito.
En el caso de Norma, el diagnóstico llegó cuando la enfermedad ya había avanzado, pues ya presentaba metastasis, y el tumor ya había invadió varios órganos. El 4 de mayo, especialistas del Hospital de Especialidades IMSS San José, en Puebla, realizaron una cirugía para retirar el tumor que ya había alcanzado una dimensión de 17 centímetros y un peso aproximado de kilo y medio.
"Cuando supimos, ya tenía metástasis. El tumor se había adherido a pulmón, intestino y páncreas y el cáncer absorbió por completo el riñón derecho. La intención de la cirugía era quitar carga tumoral para que su cuerpo pudiera recuperarse y responder mejor al tratamiento", relató..
Y aunque la cirugía representó un paso fundamental, todos están conscientes que la batalla está lejos de terminar.
Inmunoterapia, una esperanza fuera de alcance
Actualmente Norma recibe tratamiento médico y se encuentra estable en recuperación. Sin embargo, la familia busca acceder a una terapia complementaria que podría mejorar sus posibilidades. Se trata de inmunoterapia, un tratamiento que fortalece el sistema inmunológico para que pueda reconocer y combatir las células cancerosas.
"Los mismos médicos consideran que la inmunoterapia le ayudaría mucho, pero por políticas internas del seguro no puede ser autorizada para su tipo de cáncer. Por eso estamos buscando obtenerla de manera particular”, explicó Josafat.
El problema es el costo pues cada sesión supera los 100 mil pesos y debe administrarse mensualmente durante un año. Frente a esta situación, la familia lanzó una campaña de recaudación denominada "Ayúdame a luchar contra el cáncer de riñón", con el objetivo de reunir recursos que permitan financiar parte del tratamiento.
El cáncer también enferma a la familia
Josafat advirtió que el cáncer no afecta únicamente al paciente. “Esta enfermedad no es nada más exclusiva de quien la padece, también la vivimos el esposo, los hijos, la familia y los amigos"..
Casados desde hace 21 años y padres de dos hijas de 15 y 19 años, la noticia obligó a reorganizar completamente su vida. Ahora "me he convertido en en cuidador, asumir tareas y gastos que antes compartía con su esposa y sacar a flote el negocio familiar, me ha tocado ser mamá, papá, administrador y sostén emocional".
“No quiero morir”
Entre las conversaciones más difíciles que han sostenido como pareja, Norma y Josafat, hay una que está grabada en la memoria de Josafat. "Mi esposa me ha dicho, no quiero morir, quiero seguir viviendo, quiero ver a mis hijas crecer, conocer a mis nietos’".
El señor Josafat García destacó que la experiencia de su familia también ha evidenciado una falta de visibilización del cáncer de riñón frente a otros tipos de cáncer, como el cáncer de mama, que concentran gran parte de las campañas públicas y la atención social.
En su experiencia, esta desigualdad se traduce no solo en menor información disponible para las familias, sino también en menores redes de apoyo, menor financiamiento y menos orientación sobre tratamientos específicos. "No es que no sea importante el cáncer de mama, al contrario, pero también existen otros cánceres que necesitan ser vistos, escuchados y atendidos".
