El cáncer de próstata es un tumor maligno que se origina y crece en la próstata, una glándula exclusiva de los hombres. Para entenderlo, el Dr. Salvador Iván Victor Ramos, oncólogo médico miembro del Centro Oncológico Internacional, hace una distinción clave: "Una cosa es tener cáncer y otra completamente diferente es un tumor. Un tumor es un crecimiento anormal que puede o no ser maligno; el cáncer de próstata es definitivamente una malignidad". Esa diferencia, explica, es la que debería movilizar a los hombres a checarse sin miedo.
Históricamente, este cáncer se presentaba a partir de los 60 años, pero el panorama está cambiando de forma preocupante. "Actualmente, una tercera parte de mi población tiene entre 50 y 60 años de edad", advierte el especialista. Factores como el sedentarismo, el tabaquismo, el alcoholismo, la obesidad y enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes están adelantando el reloj biológico.
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A esto se suma el antecedente familiar: tener un padre o abuelo que lo haya padecido incrementa significativamente el riesgo. Por eso, el Dr. Victor Ramos insiste en que las pruebas de tamizaje deben comenzar a los 40 años, una década antes de lo que muchos hombres suponen.
Síntomas del cáncer de próstata que los hombres se guardan durante años
- Goteo después de orinar que mancha la ropa interior
- Disminución del calibre y la fuerza del chorro
- Interrupción repentina de la micción con sensación de no haber terminado
En etapas avanzadas, dolor pélvico que se irradia a los genitales o se manifiesta como dolor lumbar persistente.
Un dato concreto ayuda a dimensionar el problema: un hombre sano con buena hidratación va al baño de tres a cinco veces al día. "El paciente que sufre de la próstata puede ir ocho, diez o doce veces", detalla el oncólogo. Conocer estas banderas rojas y no dudar en acudir al especialista al momento de presentarlas es, literalmente, una decisión que puede salvar la vida.
¿Cómo detectar a tiempo el cáncer de próstata?
"Todos los cánceres detectados en etapas tempranas se curan. No es ese tabú de creer: 'tengo cáncer y me voy a morir'. Hay muchísimos tumores malignos que con una adecuada detección se pueden curar", sentencia el Dr. Victor Ramos. La ruta es clara: a partir de los 40 años, todos los hombres deben realizarse anualmente dos pruebas complementarias. La primera es el antígeno prostático en sangre; la segunda, la exploración rectal digital hecha por un urólogo.
El especialista no minimiza la incomodidad cultural que rodea al tacto rectal. "A los 40 años es el apogeo del hombre laboral y económico. Existen sesgos culturales de no acudir al médico porque no me siento mal. Es un grave error". Y lo resume con una frase que debería ser eslogan de salud pública: "Mil veces encontrarse un cáncer de próstata en etapa temprana para que el tratamiento tenga una intención completamente curativa".
Cinco hábitos que protegen la próstata
El Dr. Victor Ramos enumera cinco pilares de prevención:
- Actividad física de al menos 30 minutos diarios, cinco días a la semana
- Control estricto de enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes y obesidad.
- Abandonar el tabaquismo y el alcoholismo
- Programar cada año una cita puntual con el urólogo para el antígeno prostático y la exploración rectal digital
- Conocer las banderas rojas ya descritas y actuar sin demora.
Una deuda de equidad frente al cáncer de mama
El oncólogo pone sobre la mesa un dato que interpela a las políticas públicas. Según Globocan, en México hay 41.3 casos de cáncer de próstata por cada 100 mil habitantes, lo que lo convierte en el primer lugar de incidencia en hombres, con una mortalidad de 11.4 por cada 100 mil. "Se acerca muchísimo la cantidad de pacientes con cáncer de próstata que con cáncer de mama", afirma. "Aplaudo completamente lo que se ha logrado para las pacientes con cáncer de mama, pero tiene que haber equidad. Si a ellas se les aumenta el apoyo, también tendría que aumentarse para el cáncer de próstata".
"La masculinidad también es cuidarse"
Para quienes ya libran la batalla, el mensaje del especialista es firme y esperanzador. "Con el diagnóstico no se acaba. Si se detecta en etapas tempranas, la intención es completamente curativa. Y si un paciente está en etapa cuatro con metástasis, tampoco es el fin: hay tratamientos de primera línea que otorgan largas supervivencias. Los pacientes pueden vivir años con la enfermedad controlada".
El Dr. Victor Ramos cierra con una reflexión que desafía los estereotipos generacionales: "Cuidarnos también es cosa de hombres. No es un tema donde se afecte la masculinidad. Entre más nos cuidemos como caballeros, somos mucho más hombres. La masculinidad no está peleada con el autocuidado y la detección temprana". Una idea que, de arraigarse, podría salvar más vidas que cualquier fármaco.
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