El Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) no es sólo un problema de hormonas o fertilidad, es una condición que está golpeando la salud mental de las mujeres en México. Según investigaciones recientes del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), las pacientes con este trastorno son altamente propensas a presentar cuadros de depresión y ansiedad.
El SOP es el trastorno endocrino más común en mujeres en edad reproductiva. Se caracteriza técnicamente por niveles elevados de andrógenos, irregularidades en el ciclo menstrual y la presencia de quistes en los ovarios. Sin embargo, su impacto va mucho más allá de lo biológico.
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La investigadora Susana Lozano Esparza, investigadora en epidemiología con enfoque en salud reproductiva y cáncer del Instituto Nacional de Salud Pública, explicó que el trastorno tiene un fuerte componente psicosocial.
La salud mental se ve afectada principalmente por la angustia emocional que provocan los síntomas visibles, como el aumento de peso y la aparición de vello corporal, los cuales chocan con las normas sociales de feminidad. Además, las mujeres suelen experimentar una profunda preocupación por su fertilidad y su identidad femenina, lo que deteriora significativamente su calidad de vida.
El laberinto del diagnóstico del SOP
Uno de los mayores obstáculos que enfrentan las pacientes es el propio sistema de salud. Durante el seminario “Síndrome de ovario poliquístico en México: de la adolescencia a la vida adulta”, la doctora señaló que diversos testimonios revelaron que las mujeres viven experiencias marcadas por diagnósticos tardíos y consultas superficiales.
Es común que las pacientes sientan que sus síntomas son minimizados o que incluso son juzgadas por el personal médico. A esto se suman barreras estructurales como servicios saturados y tiempos de espera prolongados, lo que impide que el trastorno se detecte a tiempo para evitar complicaciones mayores.
Causas y factores de riesgo del SOP
En la investigación se destaca que el origen del Síndrome de Ovario Poliquístico es complejo y multifactorial:
- Peso corporal: Se ha identificado que las mujeres con un peso persistentemente alto desde edades tempranas tienen un mayor riesgo de desarrollar el síndrome.
- Alimentación: Aunque se requiere más investigación, se ha observado que dietas ricas en frutas y vegetales tienden a disminuir el riesgo, mientras que patrones de alimentación que incluyen lácteos y alimentos tradicionales (maíz, tortilla, frijol) se han asociado con una mayor incidencia en los casos estudiados.
La urgencia de un enfoque multidisciplinario
El SOP no debe entenderse únicamente como un problema ginecológico. Debido a su asociación con enfermedades metabólicas, cardiovasculares y trastornos mentales, los expertos subrayan la necesidad de una atención integral y multidisciplinaria.
Es vital que el sistema de salud mexicano fortalezca la detección temprana y deje de ver el SOP como un simple desajuste hormonal. Sólo a través de una comprensión completa —que incluya factores biológicos, sociales y culturales— se podrá ofrecer a las mujeres una vida libre de las limitaciones que este trastorno crónico impone actualmente.
