El golpe de calor es la forma más grave de afectación por altas temperaturas, de acuerdo con la Mayo Clinic, ocurre cuando el cuerpo se sobrecalienta y pierde la capacidad de regular su temperatura, alcanzando o superando los 40 grados centígrados.
Aunque suele asociarse con el verano, el riesgo no depende solo del clima, sino del tiempo de exposición y de la rapidez con la que se actúe; en casos leves, los síntomas pueden disminuir en pocas horas, pero si no se atiende de forma oportuna, esto puede prolongarse hasta 24 horas. Incluso, especialistas advierten que después de la primera hora sin atención médica, aumentan de forma significativa las probabilidades de daño grave.
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El síntoma más evidente es la temperatura corporal elevada, acompañado de piel caliente que, en muchos casos, se vuelve seca y también aparecen dolor de cabeza intenso, náuseas, vómitos y debilidad.
Sin embargo, las manifestaciones más peligrosas son neurológicas: confusión, irritabilidad, dificultad para hablar, convulsiones y pérdida de conciencias, a esto se suman respiración acelerada y frecuencia cardíaca elevada, ya que el cuerpo entra en un estado de estrés extremo para intentar enfriarse.
Uno de los errores más comunes es pensar que solo ocurre bajo el sol, incluso, el Centro Fisioterapia Santutxu advierte que el golpe de calor puede presentarse también en la sombra o en espacios cerrados mal ventilados, como un automóvil o una habitación sin aire acondicionado.
Esta diferencia es clave frente a la insolación, que sí está directamente relacionada con la exposición solar, n el golpe de calor, el factor determinante es la acumulación de temperatura en el cuerpo, no necesariamente la radiación directa.
La duración del golpe de calor está directamente ligada a su gravedad, pero no puede no superar las seis horas si se actúa a tiempo, pero cuando se prolonga, el riesgo escala rápidamente. Sin tratamiento, el sobrecalentamiento puede dañar el cerebro, el corazón, los riñones y los músculos.
Qué hacer y qué evitar
Ante un posible golpe de calor, la prioridad es bajar la temperatura corporal de inmediato: esto puede ser colocar a la persona en un lugar fresco o a la sombra, aflojar su ropa y aplicar compresas frías en zonas como cuello, axilas e ingles.
Es muy importante mantenerse hidratado y evitar errores comunes como utilizar agua extremadamente fría o provocar cambios bruscos de temperatura, ya que esto puede generar un choque en el organismo.
En un contexto de temperaturas cada vez más intensas, reconocer los síntomas y actuar con rapidez no es solo prevención, es una acción que puede salvar vidas.
