Cuando el cuerpo se deshidrata, puede ponernos en un terreno peligroso, pues no se trata solo de sentir sed, debido a que la falta de líquidos afecta funciones como la circulación, la temperatura y en general, el funcionamiento de los órganos.
La deshidratación se presenta cuando el organismo pierde más líquidos de los que recibe y esto puede ocurrir por sudoración excesiva, fiebre, vómitos, diarrea o simplemente por no beber suficiente agua, pero algo que sobre todo hay que tomar en cuenta es que, de acuerdo con información de MedlinePlus y Mayo Clinic, esta condición puede avanzar rápidamente e incluso es posible que pueda convertirse en una emergencia médica.
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La primeras señales de deshidratación
Cualquier persona puede deshidratarse, pero esta afección es especialmente peligrosa para los niños y los adultos mayores; las causas más frecuentes de deshidratación en niños son la diarrea y los vómitos intensos, mientras que los adultos mayores tienen un volumen menor de agua en sus cuerpos, y pueden tener enfermedades o tomar medicamentos que aumentan el riesgo de deshidratación.
Lo que significa- de acuerdo con Mayo Clinic- que aún enfermedades menores, como infecciones que afectan los pulmones o la vejiga, pueden provocar deshidratación en adultos.
Medline Plus enlista los siguientes síntomas de deshidratación leve o moderada:
- Sed
- Boca seca o pegajosa
- No orinar mucho
- Orina amarilla oscura
- Piel seca y fría
- Dolor de cabeza
- Calambres musculares
Los signos de deshidratación grave incluyen:
- No orinar u orina amarilla muy oscura o de color ámbar
- Piel seca y arrugada
- Irritabilidad o confusión
- Mareos o aturdimiento
- Latidos cardíacos rápidos
- Respiración rápida
- Ojos hundidos
- Apatía
- Shock (flujo sanguíneo insuficiente a través del cuerpo)
- Inconsciencia o delirio
Qué pasa cuando la deshidratación se agrava
Si no se reponen los líquidos, el impacto en el cuerpo es mayor, por lo que la deshidratación puede alterar el ritmo cardíaco, acelerar la respiración y afectar el estado mental, provocando irritabilidad, confusión o somnolencia.
Es importante tomar en cuenta que los adultos mayores son especialmente vulnerables, ya que la sensación de sed puede disminuir con la edad, lo que retrasa la hidratación.
