La tos es uno de los síntomas más molestos de las enfermedades respiratorias, pero en algunos casos puede ser signo de algo más grave. Si presentas una tos que persiste por más de 15 días, es fundamental acudir de inmediato a una unidad de salud para realizarse un estudio, ya que este es el principal síntoma de alerta para detectar la tuberculosis.
Aunque a menudo se confunde con alergias, efectos del tabaquismo o secuelas de otras enfermedades respiratorias, una tos prolongada requiere supervisión médica para descartar esta tuberculosis, que de no tratarse a tiempo puede agravarse.
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La doctora Verónica Carrión, directora médica de Vivien, explicó que a diferencia de enfermedades como el covid o la influenza, que son virales, la tuberculosis es una enfermedad pulmonar producida por una bacteria. Esta bacteria ingresa al organismo a través de la respiración tras el contacto prolongado con una persona contagiada. Una característica crítica es que la bacteria puede alojarse en los pulmones y permanecer latente o "dormida" durante mucho tiempo, activándose únicamente cuando el sistema inmunológico se debilita.
Síntomas de tuberculosis
Además de la tos persistente, las personas con tuberculosis suelen manifestar otros signos de alarma como:
- Fiebre y sudores nocturnos.
- Pérdida de peso considerable y falta de apetito.
- Cansancio extremo y falta de energía para realizar actividades cotidianas.
Es importante notar que la vacuna BCG, aplicada a recién nacidos, protege contra formas graves como la tuberculosis meníngea, pero no previene la tuberculosis pulmonar, por lo que los adultos deben mantenerse vigilantes ante los síntomas.
El riesgo en personas con diabetes y VIH
El aumento de casos de tuberculosis está estrechamente vinculado al incremento de padecimientos que comprometen el sistema inmune, especialmente la diabetes y virus de inmunodeficiencia humana (VIH). En pacientes con VIH, la baja de defensas facilita que la bacteria se adquiera o se active con mayor rapidez.
Por su parte, las personas con diabetes son más susceptibles si no mantienen un control adecuado de su glucosa, lo que debilita su capacidad de respuesta ante infecciones. Debido a esta relación, el protocolo médico actual sugiere realizar pruebas de tuberculosis a pacientes con estas condiciones y viceversa.
El tratamiento contra la tuberculosis
La tuberculosis es curable, pero requiere un proceso largo y disciplinado de al menos seis meses. En México y el mundo se aplica la estrategia TAES (Tratamiento Acortado Estrictamente Supervisado), que consiste en garantizar que el paciente tome sus medicamentos bajo supervisión diaria para evitar la farmacorresistencia. Si el tratamiento se interrumpe, la bacteria puede volverse resistente, obligando a usar fármacos más agresivos durante periodos de hasta dos años. Con un seguimiento estricto y una alimentación adecuada, los pacientes dejan de ser contagiosos aproximadamente al segundo mes de tratamiento y pueden recuperar su salud por completo.
