Aunque relativamente sea poco tiempo, viajar al espacio durante apenas 10 días puede generar cambios en el cuerpo humano y eso es lo que enfrentarán los astronautas de la misión Artemis II.
La microgravedad altera el funcionamiento del organismo casi de inmediato y de acuerdo con el investigador en medicina aeroespacial Ricardo Martínez Tapia, uno de los efectos más visibles es la redistribución de líquidos corporales hacia la cabeza.
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Esto provoca hinchazón facial, además de posibles alteraciones en el olfato que pueden impactar la alimentación. “Es un síndrome complejo que afecta el cerebro, los ojos y la estructura ocular”.
A este fenómeno se suma el desacondicionamiento cardiovascular. En el espacio, el corazón bombea menos, lo que deriva en pérdida de masa muscular- incluida la cardiaca- y una ligera disminución de la densidad ósea.
Adicionalmente, un efecto "curioso" es que los astronautas pueden aumentar su estatura algunos centímetros; esto ocurre porque los discos intervertebrales se expanden al no estar comprimidos por la gravedad terrestre.
El regreso a la Tierra
El doctor Alejandro Macías destacó que el tiempo en ingravidez es clave para entender la magnitud de estos efectos. "Mientras más tiempo se pase en ingravidez se van debilitando los músculos y al volver a la tierra el cuerpo pesa como una losa".
Sin embargo, matizó que en misiones cortas, como la de Artemis II, la recuperación suele ser rápida. “Después de 10 días la rehabilitación es relativamente sencilla, porque la atrofia muscular no es grave y el hueso puede recuperar su fuerza con la restitución de calcio”, explicó.
"Hay también cierta osteoporosis puesto que el hueso cuando uno siente la demanda de la gravedad va perdiendo su fuerza pero, otra vez, el tiempo ha sido breve y la rehabilitación debe llevar a la restitución del calcio en los huesos", dijo a Sumédico.
El doctor dijo que también puede haber alteraciones en el "ritmo circadiano que distingue día y noche y alteraciones en el sueño. Los líquidos del cuerpo se pueden redistribuir y puede haber algunas alteraciones como hinchazón de alguna parte del cuerpo. También puede haber cambios en la presión arterial y la presión del ojo pero 10 días es relativamente breve y se debe recuperar con relativa facilidad".
Especialistas coinciden en que, aunque el cuerpo humano puede adaptarse a estancias breves en el espacio, cada misión deja huellas que se hacen más evidentes al regresar a la Tierra.
