Los sarpullidos son manifestaciones frecuentes de distintas enfermedades, especialmente infecciosas, y pueden generar confusión por su apariencia similar. Sin embargo, cada tipo de erupción tiene características específicas que permiten diferenciarlas y orientar el diagnóstico, de acuerdo con información de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos y especialistas en salud.
Así que identificar cómo inicia la erupción, qué síntomas la acompañan y cómo evoluciona puede marcar la diferencia para recibir tratamiento adecuado y evitar complicaciones, sobre todo en niñas, niños y personas no vacunadas.
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Sarampión: erupción con síntomas respiratorios
Sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa: la erupción cutánea aparece después de varios días de fiebre alta, tos, escurrimiento nasal y ojos enrojecidos.
El sarpullido comienza en el rostro y detrás de las orejas, y posteriormente se extiende al resto del cuerpo. Se caracteriza por manchas rojizas planas que pueden unirse entre sí. Antes de que aparezca la erupción, pueden observarse las llamadas manchas de Koplik dentro de la boca, un signo clínico distintivo.
Varicela: ampollas en diferentes etapas
La Varicela también es de origen viral, pero su presentación es distinta. Produce pequeñas ampollas llenas de líquido que generan comezón intensa y que pueden encontrarse en diferentes etapas al mismo tiempo: algunas recientes, otras reventadas y otras con costra.
Las lesiones suelen comenzar en el tronco y la cara, para luego extenderse. Con el paso de los días, las ampollas se secan y forman costras.
Roséola: fiebre alta seguida de erupción leve
La Roséola es común en bebés y niños pequeños. Se presenta con fiebre alta repentina que desaparece y, posteriormente, surge un sarpullido rosado en el tronco que generalmente no provoca picazón.
Otros virus también pueden causar erupciones leves acompañadas de malestar general, pero sin los síntomas intensos característicos del sarampión o la varicela.
Sarpullidos alérgicos o por irritación
Así como todos los sarpullidos son infecciosos, las reacciones alérgicas o el contacto con sustancias irritantes suelen provocar enrojecimiento, ronchas o picazón, pero sin fiebre alta ni síntomas respiratorios.
Estas erupciones pueden aparecer de forma repentina y mejorar al retirar el agente desencadenante.
¿Cuándo acudir al médico?
Especialistas recomiendan buscar atención médica si hay fiebre alta persistente, dificultad para respirar, erupciones que se extienden rápidamente o sarpullidos acompañados de malestar intenso. Aunque muchos sarpullidos pueden parecer similares, sus causas y riesgos son distintos.
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