La neurociencia y la tecnología médica avanzan a pasos agigantados. Uno de los dispositivos electrónicos más recientes promete transformar la comunicación humana: un implante cerebral capaz de traducir los pensamientos en palabras. Este tipo de interfaces cerebro-computadora (ICC) están siendo probadas en hospitales de Estados Unidos y Europa con resultados prometedores, especialmente para personas que han perdido la capacidad de hablar por enfermedades como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), parálisis cerebral o lesiones cerebrales severas.
Las interfaces cerebro-computadora están diseñadas para restaurar funciones perdidas, permitiendo que los pacientes se comuniquen directamente con una computadora a través de señales neuronales.
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Es decir, las interfaces cerebro-computadora (Brain-Computer Interfaces, BCI, por sus siglas en inglés) son sistemas que permiten una comunicación directa entre la actividad cerebral y un dispositivo externo, sin necesidad de músculos ni nervios.
Según el sitio web especializado Bit Brain, "La actividad eléctrica, producida cuando las neuronas se disparan para comunicarse entre sí, se procesa y decodifica en comandos que se envían a un dispositivo para llevar a cabo una acción deseada. Estas acciones cubren diversas aplicaciones, desde rehabilitación de funciones perdidas hasta el aumento de nuestras capacidades".
¿Cómo funciona el implante cerebral que traduce pensamientos a palabras?
Estas nuevas tecnologías formas de comunicación y control para personas con discapacidades motoras o del habla, al traducir la actividad cerebral en comandos digitales.
El dispositivo cuenta con 3 pasos principales:
- Registro de la actividad cerebral.
- Procesamiento de las señales con algoritmos que interpretan las ondas cerebrales.
- Ejecución de comandos, el sistema traduce esos patrones en palabras.
Esta clase de tecnología tiene el potencial de restaurar funciones perdidas, mejorar capacidades humanas y detectar padecimientos relacionados con el desempeño del cerebro. Lo cierto es que estas tecnologías podrían transformar la vida de millones de personas con discapacidad, marcando un antes y un después en la medicina moderna.
De acuerdo al medio Infobae, "los investigadores reconocen que la tecnología se encuentra en una fase inicial. Los estudios realizados hasta ahora han incluido un número reducido de participantes, por lo que será necesario validar los resultados en una muestra más amplia y explorar la eficacia del sistema en personas que hayan perdido el habla por otras causas, como accidentes cerebrovasculares".
No obstante, lo importante de este descubrimiento es el irrefutable buen aporte al bando de la disciplina científica médica, pero también nos plantea una serie de desafíos como sociedad: el costo elevado de los dispositivos, la privacidad mental y la accesibilidad limitada para la mayoría.
¿Te atreverías a ponerte un implante en la cabeza?
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