Limpiar tu casa es una actividad esencial para mantener la higiene, pero también es una oportunidad para revitalizar tus espacios y generar un ambiente más positivo. Existe un truco casero que puede ayudarte a lograr justo eso y requiere de solo tres elementos aplicados directamente en la escoba: agua caliente, vinagre y sal.
Este método garantiza pisos más limpios y, además, tiene que ver con creencias sobre las “energías” de tu hogar. Si estás listo para intentarlo, sigue leyendo.
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¿Cómo funciona la técnica del vinagre, la sal y el agua caliente?
De acuerdo con El Universal, este método es una tradición común en países de Latinoamérica porque ayuda a eliminar manchas, blanquear la ropa, quitar moho y destapar cañerías. Esto es lo que necesitas para aplicarlo en tus pisos:
- Agua caliente
- Sal
- Vinagre
- Una escoba
Foto: Canva
Sigue estos pasos:
- Prepara una solución con agua caliente, un poco de sal y vinagre en un recipiente limpio.
- Sumerge la parte inferior de la escoba en la mezcla, asegúrate de que las cerdas queden bien impregnadas.
- Barre el piso como lo harías normalmente. Con cada pasada notarás cómo las manchas más difíciles desaparecen y la suciedad acumulada se elimina.
- Si quieres retirar el exceso de solución, enjuaga la escoba con abundante agua y dale una última barrida para finalizar el proceso.
Otros beneficios de la sal
Además de ser un ingrediente básico en la cocina, la sal es una aliada poderosa en la limpieza de tu hogar. Según el portal Salts of the Earth, esta tiene múltiples usos que pueden facilitarte la vida de manera efectiva y natural:
- Limpieza de desagües. Una mezcla de sal, agua caliente y vinagre puede descomponer la grasa y los restos de comida acumulados en las cañerías.
- Adiós a las hormigas. Si las hormigas invaden tu hogar, la sal es una solución eficaz y libre de químicos. Espolvorea una línea de sal en las ventanas, puertas o cualquier lugar por donde estén entrando.
- Tazas de café impecables. Las manchas de té y café pueden ser persistentes, pero una combinación de sal y jabón para trastes hará maravillas.
- Manchas de vino tinto. El vino tinto y las telas blancas parecen estar destinados a encontrarse, pero la sal puede salvar tu ropa o tus manteles. Si ocurre un accidente, seca el exceso de líquido con una toalla de papel y cubre inmediatamente la mancha con una capa de sal. Después remoja la tela en agua fría antes de lavarla.
- Tablas de cortar como nuevas. Las tablas de madera pueden acumular bacterias y olores. Para revitalizarlas, espolvorea sal gruesa sobre la superficie, frota con un limón partido a la mitad y deja actuar durante cinco minutos.
- Zapatos frescos y sin olores. Si los zapatos desprenden malos olores, la sal puede ser la solución. Espolvorea un poco dentro de los zapatos y colócalos al aire libre durante un día. Recuerda sacudir la sal antes de volver a usarlos.
Foto: Canva
La tradición del agua caliente con sal
Además de su eficacia como limpiador, el uso de agua caliente con sal tiene un componente simbólico. Muchas culturas atribuyen propiedades purificadoras a la sal y la consideran un elemento que limpia los entornos físicos y energéticos. Incorporar este sencillo ritual a tu rutina de limpieza puede transformar tu hogar en un espacio más limpio y fresco, además de ayudarte a renovar energías y atraer positividad a tu vida. ¿Te animas a probarlo?
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