Las hemorroides son estructuras vasculares normales que todos tenemos en el canal anal. El problema ocurre cuando esas venas se hinchan y se inflaman por un aumento de presión, generando molestias que pueden ir desde leves hasta muy dolorosas. Aunque mucha gente las teme, los especialistas son claros: no son peligrosas ni pre-cancerosas, solo "molestas", como las describe la doctora Sarah Umar, gastroenteróloga de Mayo Clinic.
Existen dos tipos principales: las internas (dentro del recto, generalmente indoloras, pero pueden sangrar) y las externas (bajo la piel alrededor del ano, las responsables del dolor y la picazón intensa). La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, adoptando ciertos hábitos diarios se pueden prevenir o aliviar sin necesidad de tratamientos médicos complejos.
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El origen de las hemorroides está en el baño
La causa principal de las hemorroides es la presión excesiva en la zona del ano. Esta presión proviene, casi siempre, de dos malas costumbres: pasar largos minutos sentado en el inodoro (con el celular incluido) y hacer mucha fuerza al evacuar. El estreñimiento crónico, la diarrea persistente, el embarazo y levantar objetos pesados también son factores de riesgo comunes.
Los médicos son enfáticos: el inodoro es para ir, hacer lo suyo y salir. El consejo es no superar los cinco minutos. Si no sale, mejor levantarse y caminar un poco, porque sentarse ahí por media hora solo aumenta la presión en las venas del recto y empeora el problema.
La regla de oro: heces blandas, cero esfuerzos
La estrategia más efectiva para prevenir las hemorroides es mantener las heces blandas para evacuar sin ningún tipo de esfuerzo. Esto se logra con tres pilares fundamentales: fibra, agua y movimiento. Se recomienda comer frutas, verduras y cereales integrales a diario, beber entre seis y ocho vasos de agua y mantenerse activo para evitar el estreñimiento.
Si con la dieta no es suficiente, los especialistas sugieren recurrir a suplementos de fibra como el psyllium. Pero ojo: al tomarlos hay que duplicar el consumo de agua (al menos ocho vasos), porque de lo contrario el suplemento puede provocar el efecto contrario y tapar el intestino. Cuando las molestias ya aparecieron, los baños de asiento con agua tibia durante 10 o 15 minutos son el mejor aliado para desinflamar.
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