NO REUTILIZAR AGUJAS

¿Por qué no debes reutilizar agujas y jeringas en la aplicación de insulina?

Reutilizar agujas y jeringas para la aplicación de insulina es una práctica común pero peligrosa

Conoce por qué no debes reutilizar agujas y jeringas en la aplicación de insulina
Conoce por qué no debes reutilizar agujas y jeringas en la aplicación de insulinaCréditos: (Canva)
Escrito en VIDA SANA el

En el manejo diario de la diabetes, cada detalle influye en el control glucémico y la calidad de vida. Sin embargo, una práctica frecuente pero peligrosa es la de la reutilización de agujas y jeringas para la aplicación de insulina, ya que pone en riesgo la salud de miles de personas. 

Aunque pueda parecer un ahorro o una medida práctica, esta costumbre compromete la esterilidad del tratamiento, altera la absorción de la insulina y expone al paciente a complicaciones prevenibles. La educación sobre la técnica correcta de inyección se vuelve, entonces, un pilar fundamental del autocuidado.

De acuerdo con Mariana Buss, gerente médica para embecta Latinoamérica, la eficacia de la insulina no solo depende de la dosis, sino también de cómo se administra. 

“El uso adecuado de dispositivos de un solo uso es clave para asegurar una absorción correcta, reducir complicaciones y proteger la salud”, destaca. 

Estudios indican que aproximadamente el 40% de las personas con diabetes reutilizan las agujas entre tres y cinco veces, y un 14% lo hace más de diez veces, ignorando los riesgos que esto conlleva para su bienestar a corto y largo plazo.

¿Cuáles son los peligros de reutilizar las agujas?

Cada vez que una aguja o jeringa se reutiliza, su estructura microscópica se deteriora irreversiblemente. La punta, diseñada para un solo uso, se desafila y pierde su recubrimiento lubricante, lo que convierte cada nueva aplicación en una experiencia más dolorosa y traumática para la piel. Además, el dispositivo deja de ser estéril desde el primer contacto, aumentando el riesgo de contaminación bacteriana que puede derivar en infecciones locales, sangrado y formación de moretones. Estos no son solo inconvenientes menores; son puertas de entrada a complicaciones más graves.

A largo plazo, la consecuencia más significativa es el desarrollo de lipodistrofias: endurecimientos, bultos o depresiones en el tejido subcutáneo causados por la repetida agresión a la piel. Estas alteraciones no son solo estéticas; interfieren directamente con la correcta absorción de la insulina, haciendo que la dosis aplicada no surta el efecto esperado. Esto deriva en un control glucémico impredecible y fluctuante, dificultando el manejo estable de la diabetes y aumentando el riesgo de hiperglucemias o hipoglucemias.

Reutilizar agujas y jeringas trae consecuencias negativas para la salud. (Foto: Canva)

Beneficios de usar siempre una aguja nueva

Las guías clínicas internacionales son claras y unánimes: no reutilizar agujas y jeringas es una de las prácticas más importantes para garantizar la efectividad del tratamiento. Entre los beneficios inmediatos y acumulativos de seguir esta recomendación se encuentra un mejor control glucémico, ya que la insulina se absorbe de manera más predecible y estable desde tejido sano. Además, se reduce drásticamente el riesgo de infecciones, inflamación y sangrado en el sitio de inyección, promoviendo una mejor salud en la piel.

El uso de agujas nuevas también se traduce en menor dolor e incomodidad durante la aplicación, gracias a que conservan su filo y lubricación originales. Por último, es la medida más efectiva para prevenir la formación de lipohipertrofias, asegurando que el tejido subcutáneo permanezca en óptimas condiciones para la absorción del medicamento. Cambiar este hábito no es un lujo, sino una inversión necesaria en la eficacia del tratamiento y en la propia salud.

  • Recomendaciones para una aplicación segura y efectiva

Adoptar una técnica correcta de inyección es un acto de autocuidado que debe acompañarse de supervisión médica constante. Los expertos recomiendan utilizar siempre una aguja o jeringa nueva en cada aplicación, sin excepciones. Antes de cada inyección, es fundamental lavarse las manos y rotar sistemáticamente los sitios de aplicación (abdomen, muslos, glúteos, brazos), asegurándose de distanciar las punciones dentro de una misma zona.

También se debe revisar la piel visual y táctilmente antes de inyectar, evitando áreas con enrojecimiento, endurecimiento o dolor. Una vez utilizadas, las agujas y jeringas deben desecharse de forma segura en contenedores rígidos y debidamente identificados, nunca en la basura común. Ante cualquier duda, molestia o cambio en la piel, consultar al equipo de salud es esencial. La educación terapéutica y el acompañamiento profesional siguen siendo las herramientas más poderosas para transformar hábitos y mejorar la calidad de vida de las personas con

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