COLESTEROL

Colesterol alto: señales de riesgo que pasan desapercibidas

El colesterol y los triglicéridos altos pueden no causar síntomas, pero aumentan el riesgo de infarto y otras enfermedades graves si no se detectan a tiempo.

Créditos: (Canva)
Escrito en VIDA SANA el

Los niveles elevados de colesterol y triglicéridos, son un problema de salud cada vez más común en México y, al mismo tiempo, difícil de detectar porque no suelen causar síntomas.

De acuerdo con el endocrinólogo del Elías López, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, estas alteraciones ocurren cuando las grasas en la sangre aumentan y comienzan a acumularse en las arterias.

“El colesterol elevado que más debe preocuparnos es el LDL o ‘malo’, ya que favorece la acumulación de placa que tapa las arterias”, señala. En paralelo, los triglicéridos- que provienen principalmente de alimentos altos en calorías- también se elevan cuando el cuerpo recibe más energía de la que utiliza.

Aunque estas grasas son necesarias para el organismo, el problema aparece cuando sus niveles son demasiado altos. “Se depositan en arterias importantes del cuerpo, como las del corazón, cerebro y piernas”, advirtió el especialista.

Un problema que avanza en silencio 

En México, casi el 50% de la población tiene triglicéridos elevados y cerca del 40% presenta colesterol en niveles que requieren tratamiento. A esto se suma que la mayoría de los adultos tiene sobrepeso u obesidad, y una proporción importante vive con diabetes o síndrome metabólico.

Pese a estas cifras, muchas personas desconocen que tienen el problema. “Las dislipidemias son prácticamente asintomáticas, no dan ninguna molestia y por eso son tan peligrosas”, afirma López.

¿Pueden los triglicéridos altos causar cansancio?

La relación entre triglicéridos altos y cansancio es indirecta pero real.

Cuando los triglicéridos están elevados:

  • Se altera el transporte y la utilización de energía en el músculo.
  • Aumenta la inflamación sistémica de bajo grado.
  • Puede empeorar la microcirculación y el retorno venoso.

Eso se traduce en clínica en:

  • Falta de energía y agotamiento constante, incluso con actividades leves.
  • Pesadez y presión en las piernas al final del día, a veces acompañadas de leve hinchazón de tobillos.
  • Cabeza lenta, dificultad para concentrarse y pequeños episodios de “niebla mental”, porque la circulación y la oxigenación tisular no son óptimas.
  • Molestia torácica o palpitaciones en casos más evolucionados, donde el metabolismo lipídico alterado ya está impactando sobre el sistema cardiovascular.