La música puede aumentar la motivación, mejorar el rendimiento y hacer más placentero el ejercicio o deporte, aunque depende del tipo de persona.
Hacer ejercicio no solo depende de la disciplina o la técnica: el entorno también influye, y la música juega un papel clave. Diversos estudios han demostrado que escuchar música durante la actividad física puede aumentar la resistencia, reducir la percepción del esfuerzo y mejorar el estado de ánimo.
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Por esta razón, en Sumédico le preguntamos a la inteligencia artificial por los mejores géneros para efectuar este tipo de actividad de desgaste.
Además, la música puede distraer del cansancio, aumentar la resistencia y ayudar a mantener un ritmo constante durante el ejercicio. Por ello, elegir el género musical adecuado puede marcar la diferencia entre abandonar una La o disfrutarla.
¿Cuál es el mejor género de música para hacer ejercicio, según la IA?
El ritmo musical estimula el sistema nervioso y puede sincronizarse con el movimiento corporal. Además, la música activa áreas del cerebro relacionadas con la motivación y el placer, lo que hace que el entrenamiento se perciba como menos demandante.
Asimismo, escuchar música durante el ejercicio puede disminuir la sensación de fatiga y mejorar el desempeño, especialmente en entrenamientos aeróbicos.
"Escuchar música seleccionada por uno mismo durante un entrenamiento aumenta la motivación más que la música seleccionada en las instalaciones", señala el atleta Christopher Bergland.
Según información de la IA, los mejores ritmos para actividades de desgaste son:
- Electrónica
Ideal para entrenamientos intensos como cardio, HIIT o spinning. Sus beats constantes y rápidos ayudan a mantener el ritmo y la energía durante sesiones exigentes.
- Hip hop y rap
Sus letras motivacionales y ritmos marcados son perfectos para ejercicios de fuerza y levantamiento de pesas. Ayudan a mejorar la concentración y la intensidad.
- Pop
Canciones pegajosas y alegres que funcionan bien para rutinas de baile, caminatas rápidas o entrenamientos moderados. Mantienen el ánimo alto y favorecen la constancia.
- Rock
Desde rock clásico hasta alternativo, este género aporta fuerza y adrenalina. Es especialmente útil para entrenamientos de resistencia o circuitos funcionales.
- Reggaetón
Con ritmos constantes y contagiosos, es ideal para entrenamientos aeróbicos, clases grupales o rutinas en casa. Además, mejora el estado de ánimo y la motivación.
- Música latina y tropical
Salsa, merengue o bachata son excelentes para ejercicios cardiovasculares, ya que invitan al movimiento continuo y hacen el entrenamiento más divertido.
Por ejemplo, para yoga, estiramientos o pilates, se recomiendan géneros más suaves como música instrumental o sonidos ambientales. Estos estilos favorecen la relajación, la respiración controlada y la conexión mente-cuerpo.
Recuerda que puedes ajustar el ritmo musical a la intensidad del ejercicio, usar playlists para evitar interrupciones, escoger canciones que te resulten motivadoras a nivel personal y mantener un volumen seguro para proteger tu audición.
En ese sentido, no existe un solo género perfecto, sino el que mejor se adapte a tu entrenamiento y gustos. El punto es usar la música como un impulso extra para moverte más y disfrutar el ejercicio.
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