CRIANZA POSITIVA

Frases que nunca deberías decirle a tus hijos, según psicólogos

Algunas frases que muchos padres repiten sin mala intención pueden afectar la autoestima, seguridad emocional y forma de relacionarse de los niños

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Escrito en SOY MAMÁ el

Las frases que los hijos escuchan durante la infancia pueden influir profundamente en su autoestima, seguridad emocional y manera de enfrentar los problemas. Aunque muchas expresiones se dicen por costumbre, cansancio o frustración, especialistas en psicología infantil advierten que ciertos comentarios pueden dejar huellas emocionales duraderas.

De acuerdo con expertos de la Academia Americana de Pediatría y especialistas en salud mental infantil, la forma en que los adultos corrigen, consuelan o se comunican con los niños influye directamente en el desarrollo emocional y social.

Esto no significa que los padres deban ser perfectos, sino que pequeñas modificaciones en la comunicación pueden hacer una gran diferencia.

Las frases que los psicólogos recomiendan evitar con los hijos

1. “No llores”

Aunque suele decirse para intentar tranquilizar al niño, esta frase puede transmitir la idea de que expresar emociones está mal. Los psicólogos explican que invalidar el llanto puede dificultar que los niños aprendan a reconocer y manejar sus emociones de forma saludable.

En lugar de eso, recomiendan frases como:

  • “Entiendo que estés triste”
  • “Cuéntame qué pasó”
  • “Estoy aquí contigo”

¿Por qué es importante validar las emociones?

Cuando los niños sienten que sus emociones son escuchadas, desarrollan mayor seguridad emocional y habilidades para expresar lo que sienten sin miedo o culpa. La validación emocional no significa permitir cualquier conducta, sino reconocer el sentimiento detrás de ella.

2. “Porque yo lo digo”

Esta expresión suele aparecer en momentos de cansancio o desesperación, pero puede limitar el aprendizaje sobre límites y consecuencias. Los especialistas sugieren explicar las razones de las reglas de manera clara y acorde a la edad del niño para fomentar comprensión y cooperación.

3. “Tu hermano sí puede hacerlo”

Comparar a un hijo con sus hermanos, compañeros o amigos puede afectar su autoestima y generar rivalidad, inseguridad o sensación de insuficiencia. Cada niño tiene tiempos, habilidades y necesidades diferentes. Los psicólogos recomiendan enfocarse en el progreso individual en lugar de hacer comparaciones constantes.

El impacto de las comparaciones en la infancia: Diversos estudios han encontrado que las comparaciones frecuentes pueden aumentar la ansiedad infantil y afectar la confianza personal. Además, algunos niños pueden interpretar que su valor depende de cumplir expectativas externas.

4. “Eres un flojo” o “eres un desastre”

Etiquetar a los niños con características negativas puede influir en la manera en que se perciben a sí mismos. No es lo mismo corregir una conducta que definir la identidad del niño.  Por ejemplo, los especialistas recomiendan cambiar: “Eres desordenado” por “Necesitamos ordenar juntos este espacio”. Esto ayuda a separar el comportamiento de la autoestima.

5. “Si sigues así, nadie te va a querer”

Las amenazas relacionadas con el afecto pueden generar miedo al rechazo y afectar la seguridad emocional de los hijos. Los expertos señalan que los niños necesitan sentir que el amor y el apoyo no dependen únicamente de su comportamiento.

6. “No es para tanto”

Minimizar las emociones infantiles puede hacer que los niños aprendan a reprimir lo que sienten. Situaciones que para un adulto parecen pequeñas pueden ser importantes para ellos. Escuchar y acompañar emocionalmente suele ser más útil que invalidar su experiencia.

¿Cómo corregir sin dañar emocionalmente?

Los especialistas en crianza recomiendan:

  • Hablar con calma cuando sea posible.
  • Corregir conductas, no etiquetar al niño.
  • Explicar límites con claridad.
  • Escuchar antes de reaccionar.
  • Reconocer emociones aunque existan límites.
  • Evitar gritos o humillaciones.

También recuerdan que equivocarse como padre es normal y que reparar después de un conflicto también enseña habilidades emocionales importantes.

La forma de hablarles influye en cómo se hablarán a sí mismos

Los psicólogos coinciden en que muchas de las voces internas que acompañan a las personas durante la adultez se forman a partir de los mensajes repetidos en la infancia. Por ello, las palabras tienen un impacto mayor del que muchas veces se imagina.

Hablar con respeto, empatía y límites claros no significa dejar de corregir, sino construir una relación donde los hijos puedan sentirse seguros, escuchados y capaces de aprender de sus errores sin miedo constante al rechazo o la humillación.