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¿Qué tipos de apegos existen en las relaciones amorosas?

¿Por qué algunas personas viven el amor con ansiedad y otras con distancia? La teoría del apego explica cómo los vínculos de la infancia moldean nuestras relaciones de pareja

Conoce los tipos de apego en la pareja
Conoce los tipos de apego en la pareja Créditos: Canva
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La forma en que amamos, sentimos celos o exigimos cercanía no surge de la nada. La teoría del apego, desarrollada por el psiquiatra John Bowlby, sostiene que el vínculo emocional que formamos con nuestros cuidadores en la infancia se convierte en el molde de nuestras relaciones adultas. Décadas de investigación han confirmado que estos patrones operan de forma automática, guiando nuestras reacciones sin que seamos conscientes de ello.

La doctora Mary Ainsworth identificó los primeros estilos mediante su famoso experimento de la "situación extraña". Posteriormente, los investigadores Cindy Hazan y Phillip Shaver trasladaron esta teoría al terreno amoroso y descubrieron que los mismos patrones infantiles aparecían en las relaciones de pareja. 

Los tipos de apego en las relaciones amorosas

La Asociación Estadounidense de Psicología reconoce hoy cuatro tipos principales de apego en el contexto romántico:

  • Apego seguro

Las personas con apego seguro crecieron con cuidadores que respondieron de forma consistente a sus necesidades, lo que les permitió desarrollar confianza en sí mismas y en los demás. En las relaciones amorosas, se sienten cómodas con la intimidad sin temer el abandono ni necesitar controlar a su pareja.

  • Apego ansioso

Quienes presentan apego ansioso suelen haber tenido cuidadores impredecibles, que a veces estaban disponibles y otras no. Esa inconsistencia generó una hipervigilancia emocional que trasladan a sus parejas, a quienes buscan con intensidad mientras temen ser abandonadas en cualquier momento. La Asociación Estadounidense de Psiquiatría describe este patrón como una necesidad excesiva de validación, celos frecuentes y pensamientos recurrentes sobre el estado de la relación. Paradójicamente, esa demanda constante de certezas puede empujar al otro a alejarse, confirmando justo lo que más temen.

El apego ansioso es uno de los más comunes. (Foto: Canva)
  • Apego evitativo

Las personas con apego evitativo aprendieron en la infancia que depender de otros era inútil, porque sus figuras de cuidado rechazaban o ignoraban sus peticiones de consuelo. En la adultez, construyen una coraza de autosuficiencia y ven la intimidad como una amenaza a su libertad. La Asociación Estadounidense de Psicología señala que suelen minimizar la importancia de los vínculos y se sienten asfixiadas cuando la pareja pide mayor cercanía. No es que no amen, sino que han asociado la vulnerabilidad con el riesgo de ser heridas, por lo que se retiran antes de que eso ocurra.

  • Apego desorganizado

Este estilo, considerado el más complejo, surge generalmente de experiencias traumáticas o de cuidadores que fueron fuente simultánea de consuelo y de temor. En las relaciones amorosas, la persona oscila entre el deseo intenso de conexión y el terror a ser lastimada. 

Este patrón puede generar dinámicas caóticas, reacciones impredecibles y una percepción distorsionada tanto del propio valor como de las intenciones de la pareja. La buena noticia es que, con acompañamiento psicológico, es posible avanzar hacia estilos más seguros.

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