INTIMIDAD

¿Te atrae tu pareja, pero se apagó el deseo?

Sentir atracción por la pareja, pero perder el interés en la intimidad, podría ser una señal de un trastorno afecta el deseo sexual y puede estar relacionado con problemas físicos, emocionales o de pareja, impactando la vida afectiva de quienes lo padecen

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Aunque el amor, la admiración y la atracción hacia una pareja permanezcan intactos, algunas personas experimentan una situación que puede resultar confusa y preocupante: el deseo sexual desaparece.

Se trata de una condición más común de lo que muchos imaginan y que puede afectar tanto a hombres como a mujeres, pues aunque en algunos casos, la persona continúa sintiéndose enamorada, encuentra atractiva a su pareja e incluso disfruta de su compañía, pero el interés por la intimidad disminuye considerablemente o desaparece por completo.

Los especialistas identifican este problema como anafrodisia, un trastorno caracterizado por la reducción o ausencia persistente del deseo sexual, capaz de generar conflictos emocionales y afectar la calidad de vida.

¿Qué es la anafrodisia?

La anafrodisia es un trastorno relacionado con la libido en el que una persona presenta una disminución recurrente o una ausencia del deseo sexual.

A diferencia de lo que muchas personas creen, la falta de deseo no siempre está relacionada con una pérdida de amor o atracción hacia la pareja. De hecho, quienes la padecen pueden seguir considerando atractiva a su pareja y mantener una conexión emocional sólida.

Sin embargo, el interés por las relaciones íntimas disminuye notablemente, provocando dificultades dentro de la relación y generando preocupación en quien lo experimenta.

Especialistas señalan que este trastorno puede presentarse de forma temporal o convertirse en un problema crónico si no se identifican y atienden sus causas.

Cuando la atracción existe, pero el deseo desaparece

Uno de los aspectos más desconcertantes de la anafrodisia es que la persona puede seguir sintiendo cariño, admiración e incluso atracción física hacia su pareja.

No obstante, actividades relacionadas con la intimidad, como los besos, las caricias o las relaciones sexuales, dejan de despertar interés o entusiasmo.

En algunos casos, las personas describen una sensación de apatía o indiferencia ante situaciones que antes resultaban placenteras. Esto puede provocar sentimientos de culpa, frustración o incomprensión tanto en quien vive la condición como en su pareja.

La situación suele complicarse cuando la falta de deseo es interpretada como rechazo o desamor, generando discusiones, inseguridades y distanciamiento emocional.

¿Cuáles son las causas?

La anafrodisia puede tener múltiples orígenes y, en ocasiones, varios factores pueden estar presentes al mismo tiempo. Entre las causas más frecuentes destacan:

  • Problemas de salud física: algunas enfermedades pueden alterar el funcionamiento hormonal o afectar el bienestar general, repercutiendo directamente en el deseo sexual.
  • Uso de medicamentos: determinados tratamientos farmacológicos pueden provocar una disminución de la libido como efecto secundario.
  • Estrés y ansiedad: las preocupaciones laborales, económicas o familiares suelen afectar el equilibrio emocional y reducir el interés por la intimidad.

Conflictos de pareja

Las discusiones constantes, la falta de comunicación o el desgaste emocional dentro de la relación pueden contribuir a la pérdida del deseo sexual.

  • Baja autoestima: la inseguridad personal o una percepción negativa del propio cuerpo también pueden influir en la disminución de la libido.
  • Consumo excesivo de alcohol: el abuso de bebidas alcohólicas puede alterar la respuesta sexual y afectar el deseo.
  • Envejecimiento: los cambios hormonales asociados con la edad también pueden desempeñar un papel importante en algunas personas.

¿Qué síntomas pueden alertar sobre la anafrodisia?

Los especialistas indican que algunas señales de alerta incluyen:

  • Pérdida persistente del interés por las relaciones sexuales.
  • Disminución de las fantasías o pensamientos sexuales.
  • Falta de motivación ante situaciones íntimas.
  • Escaso interés por los besos o las caricias.
  • Sensación de indiferencia ante el contacto sexual.
  • Problemas de pareja relacionados con la falta de deseo.

En algunas personas, la disminución del deseo aparece gradualmente. En otras, puede surgir de forma repentina después de un evento estresante, una enfermedad o un cambio importante en la vida.

¿Quiénes son más propensos a padecerla?

La anafrodisia puede afectar a cualquier persona, independientemente de su edad o sexo. Sin embargo, diversos estudios han encontrado que la disminución del deseo sexual es más frecuente entre las mujeres.

Especialistas señalan que las mujeres suelen experimentar cambios en la libido asociados con factores hormonales, emocionales y físicos. De hecho, algunas investigaciones indican que la anafrodisia puede ser casi dos veces más común en mujeres que en hombres.

No obstante, los expertos subrayan que los hombres también pueden padecer este trastorno y que, en ambos casos, el problema merece atención profesional cuando afecta la calidad de vida o la relación de pareja.

Los especialistas advierten que la anafrodisia no debe considerarse un tema tabú ni una situación que deba enfrentarse en silencio. Actualmente existen tratamientos médicos, psicológicos y terapias especializadas que permiten identificar las causas y recuperar el bienestar sexual.