El sarampión es una enfermedad grave, causada por el virus Morbillivirus. Puede causar complicaciones severas y muerte, especialmente en personas no vacunadas y en otros grupos con mayor riesgo.
A nivel mundial, en 2024 se reportaron 95,000 muertes por sarampión, principalmente en niños menores de 5 años, la mayoría no vacunados o con esquema de vacunación incompleto.
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En México, desde el inicio del brote en 2025 hasta la fecha, se han registrado 7,900 casos confirmados de sarampión y 26 muertes, en todos los estados del país, sobre todo en Chihuahua, Jalisco, Chiapas, Michoacán y Guerrero. La mayoría de los casos han sido en niños de 1 a 4 años, aunque hay casos en niños mayores y jóvenes y en personas sin esquema de vacunación completo.
El sarampión es una enfermedad muy contagiosa que se transmite de persona a persona mediante gotas de aerosol al respirar, toser o estornudar. De ahí se llega a la nasofaringe, la mucosa respiratoria y los pulmones y después se extiende por todo el cuerpo. El periodo de incubación suele ser de 10 a 14 días.
Las manifestaciones clínicas se dividen en las prodrómicas (síntomas iniciales), que duran 4–7 días y se presentan con fiebre alta, tos, secreción nasal, conjuntivitis (ojo rojo y lagrimeo) y manchas de Koplik (pequeñas manchas blancas en la mucosa bucal).
La tríada de conjuntivitis, tos y secreción nasal, asociada a fiebre, sugiere sarampión en fases tempranas.
Después, sigue la fase exantemática con erupción roja en la piel, tipo salpullido rojo elevado, que inicia detrás de las orejas y en el cuello, se extiende a la cara y al cuerpo, incluyendo manos y pies, y dura 5–6 días. Se quita la erupción y sigue la fase de descamación por unas semanas.
Los síntomas en los ojos pueden ser un signo temprano muy importante, incluso antes de la erupción en piel. La conjuntivitis es el hallazgo ocular más frecuente. Se presenta en los 2 ojos, con un ojo rojo, sin secreción, y se asocia a molestia con la luz, lagrimeo y sensación de cuerpo extraño. Desaparece sola, entre 5 y 7 días, y sin tratamiento.
Pero después, junto con la erupción en piel, ocurre una queratoconjuntivitis, etapa donde se afecta la conjuntiva y la córnea con lesiones redondeadas, de 0.2–0.4 mm, en la parte expuesta del ojo y pueden avanzar hacia el centro. Las lesiones duran pocos días y desaparecen sin secuelas. Son más frecuentes el primer día de la erupción (hasta 65% de los niños) y no se observan después del día 12.
La nutrición del paciente puede marcar la diferencia en la gravedad del sarampión en los síntomas oculares. En los niños que están bien nutridos se encuentran ojos rojos dolorosos, molestia de la luz y parpadeo. Pero en los niños desnutridos, la inflamación es leve o ausente y pueden presentar hasta úlceras en la córnea.
Hay diferentes complicaciones asociadas al sarampión. El sarampión no es solo una enfermedad de la piel. Se asocia a diferentes complicaciones sistémicas que pueden poner en riesgo la vida. La mayoría de las muertes se deben a complicaciones como neumonía (presente en aproximadamente 20–30% de los niños hospitalizados), encefalitis, diarrea grave con deshidratación y otitis media. Estas complicaciones ocurren con mayor frecuencia en niños menores de 5 años, adultos mayores de 30 años y en personas con desnutrición, deficiencia de vitamina A o inmunosupresión, como quienes viven con VIH u otras enfermedades. Además, el sarampión provoca una baja de defensas transitoria, lo que aumenta la probabilidad de infecciones secundarias incluso después de la fase aguda de la enfermedad.
En el ojo, puede ocasionar ceguera irreversible, incluso en pacientes que reciben atención médica, debido a daño en córnea, retina o nervio óptico.
No existe tratamiento específico contra el sarampión. El manejo se enfoca en tratar los síntomas, mantener hidratación y alimentación adecuada. Para reducir el riesgo de daño ocular, ceguera y mortalidad, se indican dos dosis de vitamina A, separadas por 24 horas.
La vacunación es la medida más eficaz para prevenir el sarampión y su transmisión. Entre 2000 y 2024, la vacunación contra el sarampión evitó casi 59 millones de muertes a nivel mundial. En México, el sistema de salud ha intensificado la vacunación y la vigilancia epidemiológica para contener la epidemia. La vacuna es segura y efectiva. Es importante reconocer un ojo rojo asociado a fiebre como un signo temprano de sarampión, para aislar al paciente y controlar los brotes.
