Durante años, la relación entre el sector salud federal y la industria farmacéutica estuvo marcada por una tensión constante derivada de un problema que parecía no tener fin: los adeudos históricos que arrastraban desde el extinto Insabi, ahora IMSS Bienestar. Esta situación, que se agravó por problemas estructurales desde 2017, generó un entorno "complicado y muy difícil" para las empresas, provocando lo que el mismo sector describió como un "gravísimo problema de industria" que puso en riesgo la certidumbre financiera necesaria para garantizar el abasto nacional de medicamentos. Sin embargo, hoy el panorama comienza a cambiar gracias a una gestión que finalmente decidió "ponerse las pilas" para regularizar los pagos.
¿El avance es sólo una promesa? De acuerdo con fuentes de la industria consultadas por Mirada clínica, sólo durante el año 2025 el gobierno federal realizó pagos por un total de 50,000 millones de pesos para cubrir adeudos con la industria farmacéutica y de dispositivos médicos. Más impresionante aún es la gestión de la llamada "deuda prioritaria", identificada en 11,224 millones de pesos, de la cual se ha logrado conciliar y pagar ya el 90.82%.
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Este proceso de regularización ha sido impulsado por una coordinación estrecha donde Eduardo Clark, subsecretario de Integración y Desarrollo de la Secretaría de Salud, ha tenido un papel fundamental. En este esfuerzo participan activamente instituciones como la Secretaría de Salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y el IMSS-Bienestar, con el acompañamiento de la Secretaría de Hacienda y, para sorpresa de muchos, de la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno a cargo de Raquel Buenrostro.
Es importante recordar que el rezago proviene de las deudas acumuladas desde hace varios años, cuando se hicieron cambios en la compra consolidada y la mayoría de los pagos pendientes que se venían arrastrando los heredó el Insabi al IMSS Bienestar.
Fuentes consultadas por Mirada clínica contaron que antes de las mesas de negociación con el actual gobierno, el escepticismo en el sector era tal que muchas empresas llegaron a pensar que no recibirían "ni un solo centavo" de las deudas acumuladas. La falta de pagos oportunos había creado un entorno "complicado y muy difícil" para las finanzas de las farmacéuticas.
Hoy, la ruta de salida está trazada. El compromiso oficial es que para abril y mayo de 2026 se liquiden por completo los saldos restantes de 2025 y lo correspondiente al ejercicio de 2024. Este cumplimiento no es solo un acto de justicia financiera, sino una medida indispensable para garantizar el abasto nacional y asegurar que los pacientes mexicanos no paguen las consecuencias de burocracias del pasado. Es posible limpiar la casa y fortalecer el sistema de salud.
Expediente clínico
A propuesta del Consejo Directivo de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma) se aprobó cambiar el nombre a la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica y de Dispositivos Médicos y con ello, ajustar su papel dentro del sistema de salud. La incorporación formal de los dispositivos médicos no es solo un movimiento institucional, es una señal de hacia dónde quiere posicionarse la industria como un actor integral en la provisión de insumos y en la política pública.
La decisión se tomó en su 77ª Asamblea General Ordinaria y redefine el alcance de la Cámara en un momento de presión por abasto, innovación y producción nacional; el nuevo nombre busca reflejar el peso creciente de los dispositivos médicos en la cadena de atención y en la economía del sector salud.
En ese contexto de reconfiguración también se abre un frente interno, se formalizó la salida de Rafael Gual Cosío, quien dejará la dirección general tras más de una década al frente. Su retiro, previsto para concretarse este año, activa un proceso de sucesión en uno de los cargos clave para la interlocución entre industria y gobierno.
El relevo no es menor y en el sector ya comienza a mencionarse el nombre de Oswaldo Bernal, quien desde 2022 encabeza Bristol Myers Squibb México empresa que está dentro de la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF).
Mientras tanto, la presidencia de la Cámara, encabezada por Guillermo Funes Rodríguez, a quien se ratificó en el cargo, ha planteado una agenda centrada en desarrollo tecnológico, formación de talento y fortalecimiento de la planta productiva y la integración de dispositivos médicos también apunta a una mayor coordinación entre segmentos que históricamente operaban de forma paralela.
En paralelo, desde el gobierno federal se ha insistido en la necesidad de reducir la dependencia de insumos importados.
Así, el cambio de nombre de Canifarma no llega solo, se acompaña de un relevo en puerta y de una redefinición del sector en un momento en que la industria busca ampliar su influencia en la agenda económica.
