El gobierno federal puso sobre la mesa una propuesta ambiciosa para el sector farmacéutico: convertirlo en pieza clave de una nueva política industrial.
Esta semana la Secretaría de Economía presentó el Plan México a las empresas agrupadas en la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (CANIFARMA) lo cual, no es una acción menor, es, en esencia, una invitación directa a reconfigurar dónde y cómo se produce y se invierte en el país.
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La propuesta es un “articulador estratégico” que combina política industrial, comercial e inclusión productiva. En el discurso suena a integración, pero en la práctica, apunta a algo más atractivo: atraer inversión, relocalizar empresas, elevar la producción nacional y regional, más empleos y más proveeduría local.
Todo esto, bajo una lógica de polos de desarrollo que buscan ordenar el crecimiento: el plan contemple 16 sectores estratégicos distribuidos en 15 polos de desarrollo económico, con la coordinación de siete entidades de gobierno como Economía, Energía, Hacienda, Medio Ambiente, Educación, Desarrollo Territorial y Transformación Digital; la alineación y coordinación institucional es algo que el sector privado suele exigir- y pocas veces ve.
Incentivos sobre la mesa
El guiño a la industria farmacéutica del país está en los incentivos: la deducción inmediata del 100% en inversión de activos fijos para nuevas empresas; 25% adicional por programas de capacitación y otro 25% por investigación y desarrollo- piedra angular de este sector. Todo esto busca reducir el costo de entrada pero, sobre todo, incentivar apuestas de largo plazo.
El gobierno federal identificó cinco polos donde quiere detonar este crecimiento: desde el CLAT Neza Bicentenario, en el estado de México, Hermosillo, Sonora; San Jerónico, Chihuahua; Reserva Zapotlán-AIFA, Hidalgo; hasta el Parque Industrial Bajío en Michoacán
Quienes están dentro del sector coinciden en algo: la industria farmacéutica es altamente regulada y más allá de los estímulos económicos, que no son menores, también requieren certidumbre, reglas claras y planeación y si bien, la “intención” ahí está, el reto- como en todo- es materializar los buenos deseos y que las inversiones no solo lleguen, sino que se queden y trasciendan. Ojo, el papel- rápido y efectivo- de la Cofepris juega un papel preponderante.
Médica Sur y Fucam libran la batalla con el SAT
El Servicio de Administración Tributaria (SAT) publicó un listado de más de 100 asociaciones civiles a las que les revocó la autorización para recibir donativos deducibles de impuestos durante el ejercicio fiscal 2026. Este golpe alcanzó al menos a 9 organizaciones relacionadas con temas de salud, como cáncer, enfermedades autoinmunes y tratamiento contra adicciones. Algunas de las afectadas fueron Mujeres Unidas Contra el Cáncer de Mama, MUCCAM A.C., Pacientes Autoinmunes con Procesos Inflamatorios A.C. y Vida en Sobriedad Emocional y Rehabilitación en Adicciones A.C.
Aunque en materia de salud también hubo asociaciones que lograron salir bien libradas de esta batalla contra el SAT, como la Fundación Clínica Médica Sur A.C. y Fucam A.C., entre otras.
Sin embargo, fuentes consultadas relataron que el proceso para evitar la revocación no fue fácil, ya que para lograrlo se enfrentaron a la burocracia de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación para acreditar que las investigaciones que realizan son de carácter científico.
En un contexto en el que el cáncer es la tercera causa de muerte en México, de acuerdo con datos del Inegi, el papel de las asociaciones son fundamentales porque en muchas ocasiones de alguna manera cubren brechas en el sistema de salud, al ofrecer apoyo integral a pacientes.
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