AYUNO INTERMITENTE

Cómo el ayuno intermitente "reprograma" tu cerebro y tu intestino

Una nueva investigación revela que el éxito en la pérdida de peso no depende solo de las calorías, sino de una transformación coordinada entre la actividad cerebral y el microbioma intestinal

Créditos: Canva
Escrito en NUTRICIÓN Y DIETAS el

Perder peso y mantenerlo suele ser una batalla difícil debido a que el cuerpo no responde de manera lineal a la reducción de calorías. Sin embargo, un estudio reciente realizado en adultos con obesidad en China ha arrojado luz sobre un fenómeno sorprendente: el ayuno intermitente puede "reconfigurar" tanto el cerebro como el intestino, trabajando en conjunto para influir en el éxito de la pérdida de peso.

La investigación, publicada en la revista Frontiers, utilizó restricción energética intermitente (IER), una forma de dieta donde se alternan periodos de pocas calorías con otros de alimentación normal. Los científicos descubrieron que este método altera el llamado eje cerebro-intestino-microbioma, una conversación bidireccional donde el intestino produce neurotransmisores que viajan al cerebro, y este, a su vez, controla el comportamiento alimentario.

Durante el estudio, los participantes perdieron un promedio de 7.6 kilogramos (aproximadamente el 7.8% de su peso corporal) y mostraron mejoras significativas en su presión arterial, niveles de glucosa y colesterol.

¿Qué ocurre exactamente en el cerebro?

Gracias a escaneos de resonancia magnética funcional (fMRI), los investigadores detectaron cambios clave en la actividad cerebral:

  • Menor deseo de comer: Se observó una disminución de la actividad en regiones del cerebro relacionadas con el apetito y el comportamiento adictivo. Esto explicaría por qué el ayuno ayuda a reducir los antojos y mejora el autocontrol.
  • Vínculo con bacterias específicas: Se halló que ciertas bacterias intestinales están conectadas con áreas del cerebro responsables de la fuerza de voluntad y la función ejecutiva. Por ejemplo, la disminución de la bacteria E. coli se asoció con una actividad en una región cerebral que ayuda a mantener la disciplina durante la dieta.
  • Mejora en la atención y el aprendizaje: Otras bacterias, como la P. distasonis, mostraron un vínculo positivo con regiones cerebrales involucradas en la atención, la emoción y el aprendizaje.

Un sistema dinámico y acoplado

"Los cambios observados en el microbioma intestinal y en la actividad de las regiones cerebrales relacionadas con la adicción son altamente dinámicos y están acoplados a lo largo del tiempo", explicó el doctor Qiang Zeng, uno de los autores principales del estudio. Esto sugiere que el microbioma puede afectar nuestro comportamiento alimentario al influir en las áreas del cerebro vinculadas a las adicciones.

Aunque la investigación es prometedora, los científicos advierten que al ser un estudio pequeño y correlacional, aún no se puede determinar con exactitud si el intestino dirige al cerebro o viceversa. Lo que queda claro es que el control del peso no es solo una cuestión de fuerza de voluntad, sino de una compleja danza biológica entre nuestras neuronas y nuestras bacterias intestinales.