Comer mejor es una de las decisiones más importantes para cuidar la salud a corto y largo plazo, pero entre dietas de moda, información contradictoria y falta de tiempo, muchas personas no saben por dónde empezar. Mejorar la alimentación no requiere sacrificios extremos, sino cambios graduales y conscientes. Inclusive, algunas personas tienen como meta nutrirse correctamente en el año.
Alimentarte mejor no se trata de dietas extremas, sino de hábitos sostenibles con disciplina a lo largo de los meses del año nuevo. Una alimentación saludable ayuda a mantener un peso adecuado, reduce el riesgo de enfermedades crónicas y promueve el bienestar general. La clave está en elegir alimentos de calidad y mantener un equilibrio adecuado.
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Aquí en Sumédico te damos 10 consejos prácticos para mejorar la nutrición en el año.
1. Incluir alimentos de todos los grupos alimenticios
Una dieta equilibrada aporta los nutrientes que el cuerpo necesita para funcionar correctamente. Proteínas, carbohidratos, grasas saludables, vitaminas y minerales cumplen funciones esenciales, desde generar energía hasta fortalecer el sistema inmunológico.
Por el contrario, una mala alimentación está relacionada con enfermedades como diabetes, hipertensión y obesidad, problemas que pueden prevenirse con hábitos saludables desde edades tempranas.
Los expertos coinciden en priorizar alimentos naturales y mínimamente procesados. Puedes basar la alimentación diaria en:
- Verduras
- Frutas variadas
- Cereales integrales
- Leguminosas como frijoles y lentejas
- Proteínas (pescado, pollo, huevo)
- Grasas saludables como aguacate y aceite de oliva
Una dieta rica en alimentos de origen vegetal puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y mejorar la salud metabólica.
2. Reducir el consumo de bebidas azucaradas y ultraprocesados
El consumo excesivo de azúcares añadidos, bebidas azucaradas, harinas refinadas y alimentos ultraprocesados se asocia con inflamación y aumento de peso.
Una alta ingesta de alimentos ultraprocesados está vinculada a un mayor riesgo de obesidad y enfermedades crónicas. Leer etiquetas y evitar productos con largas listas de ingredientes es un buen primer paso.
3. Planear tus comidas diarias
Planear lo que comes ayuda a tomar mejores decisiones. Comer a horarios regulares, no saltarse comidas y preparar alimentos en casa reduce el consumo impulsivo de productos poco saludables.
Además, dedicar tiempo a comer sin distracciones favorece una mejor digestión y permite reconocer las señales de saciedad.
4. Hidratarte con agua natural
El agua es esencial para el funcionamiento del organismo. Mantenerse bien hidratado ayuda a regular la temperatura corporal, transportar nutrientes y eliminar desechos.
Lo ideal es priorizar agua natural y limitar refrescos y jugos industrializados.
5. Caminar después de la comida
Introducir actividad física facilita mantener el hábito. Comer mejor debe ser un estilo de vida, no una solución temporal.
De acuerdo con la Secretaría de Salud, "la inactividad física se considera uno de los factores de riesgo de mortalidad más importantes en México y se asocia con la aparición y falta de control de enfermedades crónicas no transmisibles como obesidad, hipertensión, diabetes mellitus, dislipidemias, osteoporosis y algunos tipos de cánceres".
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