SALUD MENTAL

"Pensé en apostar el aguinaldo": la trampa silenciosa de las apuestas online

Se prevé que el Mundial impulse el auge de las apuestas deportivas; especialistas advierten que, aunque apostar no implica desarrollar ludopatía, la facilidad para hacerlo desde el celular, la emoción del torneo y la falsa expectativa de ganar dinero pueden derivar en un problema de salud mental

salud mental.Créditos: Canva
Escrito en MENTE SANA el

Cuando comenzó el Mundial de Qatar 2022, Juan Carlos estaba convencido de que sabía lo suficiente de futbol para ganarle a las casas de apuestas. Había acertado algunos pronósticos y pensó que, con un poco más de dinero, también llegarían mayores ganancias.

El aguinaldo acababa de "caer" y por un momento, admite, pasó por su cabeza apostar una cantidad mucho mayor a la que acostumbraba.

"Uno dice: "sería muy tonto si no le meto más dinero". Cuando fue el Mundial de Qatar me llegó el aguinaldo y el dinero de las vacaciones. No aposté todo, pero sí llegué a apostar más de la cuenta y lo perdí", contó a Sumédico.

Aquella experiencia le hizo entender que las apuestas deportivas podían dejar de ser un simple entretenimiento. Desde entonces se impuso una regla: primero pagar sus deudas y obligaciones, y solo después, si sobra dinero, apostar una cantidad que no afecte la economía familiar.

Cuatro años después, en pleno Mundial 2026, continúa apostando. Sin embargo, reconoce que el futbol dejó de sentirse igual desde que comenzó a hacerlo.

"Cuando empecé casi era para ver el partido; había que apostar. Si no le metías dinero, sentías que el partido ya no sabía igual", dijo.

Hoy calcula que apuesta cada uno o dos días, generalmente entre 500 y mil pesos. Aunque asegura que mantiene el control, admite que la emoción ya no está únicamente en el resultado deportivo.

"Le pierdes la noción al dinero. Empiezas pensando que es una forma fácil de generar un ingreso extra, pero luego ya es la emoción de ganar, la adrenalina", reconoció.

Con el paso del tiempo también cambió la manera en que observa un encuentro. "Ya no disfrutas el partido igual. Ya no estás viendo quién juega mejor. A veces estás esperando los tiros de esquina, las tarjetas o que caiga el gol que necesitas para cobrar la apuesta".

El Mundial multiplica los estímulos para apostar

Para el neuropsiquiatra Edilberto Peña, director de CISNE México, esa experiencia refleja un fenómeno que se intensifica durante competencias como el Mundial.

"La ludopatía está considerada como un trastorno del control de impulsos y un trastorno adictivo que suele exacerbarse con eventos de alta relevancia como el Mundial, porque hay muchas más oportunidades para apostar y son eventos muy emocionantes, por lo que cuesta más controlar los impulsos", explicó.

El especialista dio como referencia que la transformación del mercado de las apuestas ha sido radical. "Hace 20 o 25 años las apuestas eran prácticamente clandestinas. Hoy cualquier persona puede sacar su teléfono y apostar en segundos. Antes solo se apostaba al ganador y ahora puedes apostar prácticamente cualquier cosa que ocurra durante un partido".

Ese cambio, explicó, ha convertido a las apuestas deportivas en una actividad mucho más accesible y constante.

La falsa idea de recuperar lo perdido

Juan Carlos reconoció que el momento más peligroso llega después de una derrota. "Lo peor que puede pasar es perder una apuesta y querer meterle más dinero al siguiente partido para recuperar lo que ya perdimos. Normalmente eso hace que pierdas todavía más".

Aunque aseguró que nunca ha pedido dinero prestado para seguir apostando, ha visto esa conducta entre personas cercanas. "Tengo amigos que consiguen dinero, pero no para pagar deudas, sino para volver a apostar. Ahí sí ya hay un problema".

Y es justamente esa necesidad de recuperar las pérdidas una de las principales señales de alerta del trastorno por juego; de acuerdo con Mayo Clinic el juego compulsivo activa el sistema de recompensa del cerebro de forma similar a otras adicciones y puede llevar a las personas a perder sus ahorros, endeudarse e incluso ocultar su comportamiento a familiares.

El problema no es apostar, sino cuánto cambia tu vida

El doctor Edilberto Peña insistió en que el problema no debe medirse por la cantidad de dinero apostado: “apostar no significa tener ludopatía, igual que beber una copa de alcohol no significa ser alcohólico".

Lo verdaderamente importante es identificar cuándo la conducta comienza a modificar la vida cotidiana. “Los criterios son que la persona ya no pueda despegarse de la actividad, que cada vez aumente el tiempo y el dinero que dedica a apostar y que eso altere su funcionamiento con la familia, la pareja, el trabajo o las relaciones sociales.”

Además, advierte que quienes desarrollan ludopatía tienen casi el doble de riesgo de presentar ansiedad y depresión.

"La fantasía de la ludopatía es creer que uno será más listo que las estadísticas, que su conocimiento o su suerte harán la diferencia”, advirtió.

A ello se suman factores sociales como los bajos ingresos, la precariedad laboral y la expectativa de obtener dinero de forma rápida, condiciones que pueden hacer más atractivas las apuestas en línea.

Por contradictorio que parezca, aunque sigue apostando de manera ocasional, Juan Carlos dijo que siempre responde lo mismo cuando alguien le pregunta si apostar o no: "mii consejo es: no apuestes. He visto a muchas personas perder el control porque creen que es una forma fácil de ganar dinero, pero no cualquiera está preparado para poner límites".

De acuerdo con los datos globales del informe All the Ways Players Pay: 2026 de Paysafe, el torneo no solo mantiene el interés de los usuarios habituales, sino que está actuando como un dinamizador masivo del mercado.