La Organización Mundial de la Salud (OMS) llegará el próximo 18 de mayo a la apertura de su 79 Asamblea Mundial de la Salud en medio de una crisis política, financiera y operativa. Por primera vez, desde 1948, lo hará sin Estados Unidos, su principal respaldo económico, científico y estratégico. Especialistas consultados alertaron que esto no sólo tiene un impacto financiero, sino en materia de salud y capacidad de respuesta ante futuros riesgos en materia de salud a nivel internacional.
La salida oficial de Estados Unidos, consumada el 22 de enero de 2026 tras una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump en 2025, no sólo rompe con 78 años de cooperación internacional en salud pública, también deja un vacío que especialistas consideran crítico para la vigilancia epidemiológica mundial, la investigación médica y la capacidad de reacción frente a nuevas pandemias.
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La propia OMS advirtió que la salida estadounidense “hace que tanto Estados Unidos como el mundo sean menos seguros”. Su salida no es un asunto simbólico, sino representa un golpe directo a la gobernanza global en salud. Como principal contribuyente histórico, Washington no sólo aportaba recursos, sino también influencia en decisiones estratégicas sobre pandemias, vacunación, vigilancia epidemiológica y respuesta a emergencias sanitarias.
La administración de Donald Trump justificó la salida acusando a la OMS de mala gestión durante la pandemia de covid, falta de reformas y “pagos desproporcionados” por parte de La Casa Blanca. Incluso argumentó que China contribuía mucho menos pese a tener mayor población.
Recientemente, ante el brote de hantavirus que encendió las alertas a nivel internacional, Trump dijo que no se arrepiente de que su país abandonara a la OMS.
"Le estábamos pagando 500 millones de dólares al año a la OMS y es mucho dinero, aunque, en el panorama general, no es tanto; pero es mucho dinero, y no nos estaban tratando bien, estaban haciendo diagnósticos equivocados", declaró Trump.
El golpe financiero de EU a la OMS
La dimensión del impacto económico es inmediata e inminente. Estados Unidos aportaba cerca del 20% del presupuesto anual de la OMS, mediante cuotas obligatorias como contribuciones voluntarias destinadas a programas prioritarios.
Su financiamiento depende de dos fuentes principales: las contribuciones de los Estados miembro y las contribuciones voluntarias de gobiernos y organismos asociados. Las cuotas obligatorias representan menos del 20% del presupuesto total, mientras que las contribuciones voluntarias sostienen más de tres cuartas partes de la operación global.
De acuerdo con el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EU (U.S. Department of Health and Human Services), antes de concretar su salida formal Estados Unidos entregaba en promedio 111 millones de dólares anuales en contribuciones obligatorias y 570 millones de dólares anuales en contribuciones voluntarias
En total, aproximadamente 681 millones de dólares por año, aunque en algunos bienios recientes la cifra fue incluso mayor. Reportes de Health Policy Watch señalan que en 2022-2023 el total de contribuciones habría alcanzado 1,284 millones de dólares.
Datos de la OMS sobre las Contribuciones Voluntarias Básicas 2020-2021 muestran que Reino Unido encabezó los apoyos flexibles con 135.13 millones de dólares; Suecia aportó 35.79 millones; Australia 32.56 millones; Países Bajos 15.92 millones; Dinamarca 13.53 millones y Finlandia 12.13 millones.
Qatar contribuyó con 10 millones de dólares; Bélgica con 8.66 millones; Suiza con 8.42 millones; Francia con 7.22 millones; España con 4.50 millones e Irlanda con 1.55 millones.
A esto se suma que Estados Unidos dejó pendientes adeudos por aproximadamente 260 millones de dólares correspondientes a 2024 y 2025, recursos destinados a salarios y operación del organismo, pagos que la administración Trump aseguró que no cubrirá.
Incluso se ha hablado de que el ajuste presupuestal ya obligó a reducir a la mitad el equipo directivo de la OMS y contempla el despido de una cuarta parte de sus trabajadores durante la segunda mitad de este año.
¿Cuánto aporta México a la OMS?
La OMS calcula las cuotas obligatorias con base en el tamaño de la economía y la población de cada país, siguiendo la escala aprobada por la Asamblea Mundial de la Salud y derivada de la escala de Naciones Unidas.
Para el bienio 2024–2025, México aparece dentro del grupo de contribuyentes medios-altos, con una cuota obligatoria estimada de alrededor de 20 a 25 millones de dólares anuales, es decir, cerca de 40 a 50 millones de dólares por bienio, dependiendo de ajustes y pagos efectivos registrados por la OMS.
“Habrá menos dinero y menos capacidad de respuesta”
Para el doctor Alejandro Macías, especialista en Infectología, la salida estadounidense tiene consecuencias directas en la capacidad internacional para detectar y contener brotes epidémicos.
“En México nos afecta en que hay menos dinero y capacidad global para la vigilancia epidemiológica, lo que reduce la capacidad de respuesta mundial ante brotes y epidemias o la resistencia antimicrobiana”, dijo a SuMédico.
El especialista advirtió que el impacto no se limita al financiamiento. Explicó que gran parte de las guías clínicas y protocolos sanitarios utilizados en México son emitidos por la OMS y ahora podrían perder respaldo científico y político.
Macías también alertó sobre un debilitamiento en la generación de conocimiento médico a escala internacional. “Las grandes instituciones de investigación médica del mundo se encuentran en Estados Unidos y al no tener el respaldo de la OMS, perderán la capacidad de entrar y colaborar en muchos países”, señaló.
El doctor y diputado Éctor Jaime Ramírez Barba consideró que la decisión de Trump representa “un punto de inflexión en la geopolítica sanitaria global”.
El especialista sostuvo que el retiro estadounidense mantiene “un vacío significativo en el liderazgo y financiamiento de la salud global” y pone en riesgo programas internacionales clave como la erradicación de la polio, el combate al VIH/SIDA y el fortalecimiento de sistemas de salud en países vulnerables.
“El impacto va más allá de los recursos financieros. La OMS juega un rol esencial en la coordinación de esfuerzos internacionales para contener brotes de enfermedades infecciosas. Sin la participación de Estados Unidos, la red global de vigilancia epidemiológica se debilita, aumentando los riesgos de respuestas tardías a futuras pandemias”, afirmó.
Ramírez Barba advirtió además que la salida de Estados Unidos modifica el equilibrio geopolítico dentro de la OMS y abre mayor espacio de influencia para China en la definición de prioridades sanitarias internacionales.
El doctor Malaquías López Cervantes, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, resumió el impacto operativo que enfrentará la OMS ante la pérdida de recursos: “Seguramente la falta de presupuesto los volverá menos activos”.
Para los especialistas, el debilitamiento financiero de la OMS ocurre en uno de los momentos más delicados para la salud global desde la pandemia de covid.
Alexis Bedolla Velázquez, académico del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, dijo que “la importancia de Estados Unidos en la OMS es insustituible, y esta decisión incrementa la inseguridad global en salud”.
El investigador explicó que la ruptura también afecta el acceso de científicos estadounidenses a redes internacionales de vigilancia epidemiológica, intercambio de muestras virales y coordinación para el desarrollo de vacunas y medicamentos.
“La salida de Estados Unidos no protege a sus ciudadanos; los pone en mayor riesgo”, advirtió.
El impacto para el mundo de la salida de EU de la OMS
Con la decisión de Estados Unidos de abandonar la Organización Mundial de la Salud, no solo desaparece dinero, también se pierde capacidad operativa, ya que Washington participaba activamente en la Asamblea Mundial de la Salud, el Consejo Ejecutivo de la OMS, redes de vigilancia de brotes, laboratorios de referencia y grupos técnicos sobre pandemias, vacunas y regulación sanitaria.
Además, tras su salida se suspendieron cientos de colaboraciones técnicas y fue retirado personal asignado a la organización, lo que afectó especialmente a programas de vigilancia internacional de influenza, polio, tuberculosis, VIH, malaria y preparación ante nuevas pandemias.
Todo esto impactará en las decisiones de salud pública internacional, ya que habrá menor capacidad de respuesta ante emergencias, pues la OMS depende de financiamiento flexible para reaccionar rápido ante brotes como covid, ébola, mpox o influenza aviar.
Asimismo, se ponen en riesgo muchos programas de vacunación, control de malaria, salud materna y vigilancia epidemiológica en África, Asia y América Latina, ya que dependen de ese financiamiento.
