En México, las mujeres van tomando cada vez mayor relevancia en la medicina, sin embargo, esto no siempre fue así, pues antes de 1887 no existía una sola mujer médica en todo el país. ¿Quién fue la primera médica mexicana? Conoce la historia de Matilde Montoya.
Actualmente, las mujeres constituyen más del 40% del personal médico y más del 80% del de enfermería, según datos de la Secretaría de Salud. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) al segundo trimestre de 2021, señala que México cuenta con 305, 418 personas ocupadas como médicos, de las cuales 54% son hombres y 46% mujeres.
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No obstante, quien comenzó a trazar el camino de las mujeres en la medicina fue Matilde Montoya, quien el 24 de agosto de 1887, hizo historia al presentar su examen profesional en la Escuela Nacional de Medicina.
“Al día siguiente de su examen, tenía que diagnosticar con certeza y utilizar con precisión el bisturí en un examen práctico en el Hospital de San Andrés”, señala un artículo del Gobierno de México.
En esta época, las mujeres no tenían derecho de acudir a lugares públicos sin la compañía de un hombre.
Contra todos los obstáculos, Matilde Montoya se convirtió en la primera mujer médica de México y causó diversas reacciones en la sociedad de la época.
Matilde Montoya, primera mujer médica de México
Algunos reconocían su esfuerzo y su convicción para cambiar el lugar en la sociedad de muchas mujeres, de hecho, escritoras de la época en las revistas Álbum de la mujer y Diario del hogar, destacaron su logro para el despertar intelectual de las mexicanas, el derecho conculcado que se conquistó, la ruptura de una esclavitud moral y la afrenta a las leyes del buen parecer.
Sin embargo, otros consideraban que no era “natural” que una mujer se inclinara por esta profesión.
A finales del siglo XIX la única profesión aceptada para las mujeres era la docencia y existían publicaciones dedicadas a frenar sus intenciones de incursionar en actividades consideradas para hombres.
Incluso se decía que estudiar era algo dañino para las mujeres y sus hijos. En la revista El magisterio nacional, se publicó que “el exceso de instrucción científica ataca el organismo de la mujer, la anemia y el neurocismo (sic) se apoderan de ellas y los hijos que tienen son débiles y enclenques”.
Por mucho tiempo, la Escuela Nacional de Medicinal no aprobaba la participación de mujeres, incluso se les excluía de materias de estudios, como fue el caso de Matilde Montoya, a quien pretendían negarle el permiso de hacer disecciones por la visión conservadora sobre el papel de las mujeres en la sociedad.
Calificaban estos actos como “no tener pudor” por ser una mujer que haría una disección en un cadáver desnudo junto a otros colegas.
Si bien la Ley de Instrucción Pública de 1867 o la Constitución no prohibían a la mujer cursar carreras como medicina o derecho, era algo mal visto pues se pensaba que las mujeres solo tenían que estar al cuidado de la casa y la familia o a dedicarse a profesiones como la docencia. A pesar de todo, la doctora Matilde Montoya luchó contra los prejuicios y puso el ejemplo para muchas.
Matilde Montoya se apasionó por la obstetricia
Matilde Montoya nació el 14 de marzo de 1857 en la Ciudad de México y en mayo de 1870 se inscribió en la carrera de obstetricia en la Escuela Nacional de Medicina. A la edad de 14 años, se examinó exitosamente como partera en Cuernavaca, pero solo un año después, tuvo que abandonarlo debido a problemas económicos y la muerte de su padre.
Pero no dejó de ejercer la obstetricia en Morelos, la Ciudad de México, Veracruz y Puebla desde 1871. Realizó prácticas en la Casa de Maternidad de la hoy calle de Revillagigedo, donde en la época colonial existió un departamento de partos ocultos donde mujeres de escasos recursos o sin esposo daban a luz.
En 1882 fue aceptada en la Escuela Nacional de Medicina luego de luchar con muchas dificultades para matricularse en la Escuela de Medicina de Puebla. Cinco años después, se convirtió en la primera mujer médica de México y en 1925, junto con la doctora Aurora Uribe, fundó la Asociación de Médicas Mexicanas.
Matilde Montoya falleció el 26 de enero de 1938 a los 79 años, pero su legado permanecerá eternamente al abrir el camino para que hoy miles de mujeres puedan decidir su carrera y ejerzan en el campo de la salud, influyendo en la práctica clínica y la investigación, así como las políticas públicas y la toma de decisiones.
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