¿Vas al médico antes de hacer un viaje? La medicina del viajero se centra en el estudio y la atención de las enfermedades y condiciones médicas relacionadas con los viajes. Esta área de especialización de las ciencias médicas comenzó con todas las misiones de conquista y caravanas a lo largo del mundo, es decir, tiene siglos.
Aunque en algunos países se considera una especialidad, en México todavía no, de hecho, en nuestro país solo existen tres médicos certificados en Medicina del Viajero, y platicamos con uno de ellos, el primero en certificarse en 2013: el doctor Baruch Díaz, responsable de la Clínica del Viajero de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
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Medicina preventiva al viajar, un reto ignorado
Baruch identifica que uno de los retos más difíciles de abordar a lo largo de estos 14 años ha sido crear la conciencia de la cultura de la medicina preventiva al viajar:
“Prácticamente estamos hablando de que solo uno a dos de cada diez mexicanos que están en las salas de última espera del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México toma en cuenta que es importante consultar a un médico sobre su salud antes de un viaje. O sea, eso quiere decir que 80% no lo toma en cuenta”.
El Dr. Baruch también reconoce que a nivel nacional “prácticamente en ningún programa académico está presente la medicina del viajero o incluso el tema de vacunación, que también es importante para la medicina del viajero porque muchas de las vacunas que existen en el mundo se aplican para los viajes internacionales para reducir el riesgo y otros padecimientos que son transversales a otras disciplinas como medicina aeroespacial, infectología, epidemiología, y medicina del trabajo”.
“Soy uno de los pocos médicos certificados en Medicina del Viajero en México, prácticamente hay tres, pero yo fui el primero. En 2013 me certifiqué (en la ISTM)”, platica.
Medicina del viajero es un campo de acción
Baruch rememora que, como parte de su desarrollo en la medicina del viajero, ha podido entablar muchas negociaciones y colaboraciones de trabajo. Por ejemplo, con la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) ante los brotes de ébola en el 2011, y en colaboración con la Organización Mundial de Salud (OMS), Médicos Sin Fronteras y otros, en temas que van desde qué deben saber los mexicanos hasta cómo difundir y divulgar, ante una emergencia sanitaria.
Además, el acercamiento con servicios exteriores de otros países en México, las representaciones consulares y las embajadas, así como casos particulares, como el de una mujer embarazada y su misión diplomática a un sitio donde la infraestructura no era la ideal, haciendo ver factores incluso, como que no todas las aerolíneas permiten regresar a una embarazada ya a punto de dar a luz, o el diseño de un esquema de vacunación para un recién nacido en un sitio que no es su lugar de origen.
O el caso de un cicloviajero en 2012: “Este ciclista nos visitó con tres meses de anticipación a un viaje que iba a ser desde México hasta la Patagonia en bici. Entonces, se iba a ir por alrededor de nueve a diez meses rodando. En ese entonces todavía no existía mucha tecnología de GPS, entonces revisamos todo su itinerario, revisamos varias rutas”. Se evaluó la seguridad e incluso sitios en los que pudiera hacer escala para atender su salud en caso de tener algún problema sanitario, considerando posibles problemas de rodilla por desgaste articular, por raspones, o accidentes propios del ciclismo.
Además de qué enfermedades eran las más frecuentes y que casi no existían en México, “enfermedades a contraer, por consumir frutas o alimentos a pie de carretera que sí existen. También, el tema de la rabia de perros que atacan a ciclistas es frecuente en algunas rutas y en algunos países. Al final lo estuvimos siguiendo, tuvimos a un médico pasante encargado de seguirlo semana a semana porque él compró un GPS con un botón de pánico y toda su ruta nosotros la seguíamos con un código especial al cual teníamos acceso”.
Y agrega: “Al final hizo algunas adecuaciones, tuvo que cruzar el Amazonas diferente a lo que habíamos planeado, entonces eso también implicó ciertos retos a distancia en cuanto a esa atención sanitaria y modificación en cuanto al tratamiento de malaria. Finalmente lo seguimos hasta la Patagonia, afortunadamente lo completó con éxito. De ahí se fue a África a hacer otra ruta ciclista por el África Subsahariana”, en la cual también obtuvo otras recomendaciones.
Evolución de la medicina del viajero
“Se necesitaba contar con conocimientos especializados en enfermedades tropicales y subtropicales cuando los conquistadores viajaban de Europa, sobre todo, hacia América o hacia África Subsahariana, incluso en las Indias”, narra en entrevista con SuMédico, el doctor Baruch Díaz. Posteriormente se consolidó la primera asociación internacional, la Sociedad Internacional de Medicina del Viajero (ISTM por sus siglas en inglés) con sede en Estados Unidos, y cuya misión es regular todo el quehacer académico y científico en materia de medicina del viajero.
En México, más o menos por 1992, se fundó la Clínica del Viajero del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), que es la primera en México, y que tiene el objetivo de tratar a los viajeros mexicanos que regresan enfermos de algún viaje, o también de la parte de prevención. Sin embargo, no era una clínica que garantizara un servicio integral que se desarrollara no solamente en el ámbito del servicio, sino también en el ámbito de la investigación y la docencia.
Fue así que la UNAM vio una oportunidad de crear una unidad mixta de servicio, investigación y docencia a cargo de la Facultad de Medicina (FACMED). En 2011 propuso este proyecto en colaboración con el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), y se instaló la primera sede de la Clínica del Viajero de la UNAM. La inauguración sucedió en agosto del 2011. De la cual el doctor Baruch Díaz fue el responsable del proyecto ejecutivo, y quien desde entonces labora como encargado de ella.
Vocación a una especialidad
El doctor Baruch Díaz, responsable de la Clínica del Viajero de la UNAM, médico cirujano por la Facultad de Medicina de la UNAM, y también Maestro en Ciencias Políticas de Salud Global por la London School of Hygiene and Tropical Medicine, Maestro en Ciencias de la Salud en Epidemiología por la UNAM y candidato a doctor del Doctorado en Ciencias de la Salud en Epidemiología por la UNAM, nos compartió algunos aspectos de su trayectoria y vocación.
“En febrero del 2011 a mí se me encargó el proyecto de ejecutar la inauguración de la Clínica del Viajero de la UNAM. Trabajamos desde febrero a agosto del 2011 en el proyecto ejecutivo para crear los manuales operativos, los procedimientos normalizados de operación, la misión y la visión de la unidad mixta ya en manera operativa. Hablando de manera operativa, el sitio web y probar todos los equipos, las instalaciones, certificarlas, validarlas y bueno, dar el banderazo, por así decirlo”, narra sobre este proyecto.
Baruch compartió que de entre sus más difíciles anécdotas, fue la atención de la pandemia por Covid-19. Dado que “básicamente se paralizó, se cayó toda la movilidad internacional y el flujo de viajeros hacia el extranjero”. Y en donde junto a su jefa, la doctora Rosa María Wong, hicieron una conversión de la Clínica del Viajero a convertir la mitad de la clínica en un centro de diagnóstico Covid-19.
“Entonces básicamente, digamos, las primeras notas a nivel internacional se las llevó el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México porque trabajamos una campaña de divulgación científica de punta junto con el Departamento de Diseño de la Facultad de Medicina y entonces en las megapantallas del aeropuerto, se desplegaba información a muy pocos días de haber iniciado la pandemia o la emergencia sanitaria por Covid-19”, rememoró.
Paralelamente, la Clínica del Viajero dio atención a los estudiantes de movilidad de la UNAM que estaban en el extranjero: “Sobre todo en América del Sur que se quedaron parados por meses en sus habitaciones de 4x3 porque no podían salir ni a la calle a tomar aire por políticas restrictivas de esos países”.
A decir del futuro de la medicina del viajero, el doctor Baruch Díaz concluye: “Sí, definitivamente las clínicas del viajero en nuestro país y a nivel mundial tienen mucho campo de acción”.