RIÑONES

5 hábitos que son malos para tus riñones

Los riñones filtran la sangre sin descanso, pero ciertos hábitos cotidianos los deterioran en silencio

Hay malos hábitos que están dañando tus riñones
Hay malos hábitos que están dañando tus riñones Créditos: (Canva)
Escrito en ESPECIALIDADES el

Los riñones son los grandes silenciosos del cuerpo humano. Filtran unos 180 litros de sangre al día, eliminan toxinas, regulan la presión arterial y equilibran los fluidos sin que les prestemos la menor atención. Esa discreción tiene un lado oscuro: cuando envían señales de auxilio, el daño suele estar ya avanzado. 

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) estima que la enfermedad renal crónica afecta a cerca del 10% de la población adulta mundial, y una proporción significativa de los casos está relacionada con hábitos modificables.

¿Qué hábitos dañan tus riñones?

Identificar estos cinco hábitos y corregirlos a tiempo puede marcar la diferencia entre unos riñones sanos y una diálisis de por vida:

  • No beber suficiente agua de forma constante

La hidratación insuficiente es, probablemente, el hábito más nocivo y más extendido contra la salud renal. Cuando el cuerpo no recibe el agua que necesita, la orina se concentra en exceso y los minerales disueltos en ella —como el calcio, el oxalato y el ácido úrico— tienden a cristalizar, formando cálculos renales. 

La National Kidney Foundation explica que una orina de color amarillo oscuro persistente es una señal de alerta que indica que los riñones están trabajando bajo estrés de concentración. No se trata de beber litros de agua de golpe, sino de mantener un flujo constante a lo largo del día. La cantidad varía según el clima y la actividad física, pero la recomendación general se sitúa entre 1.5 y 2 litros diarios, preferiblemente agua simple.

  • Abusar de los antiinflamatorios sin supervisión médica

El botiquín casero guarda un enemigo silencioso de los riñones. Los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como el ibuprofeno, el naproxeno o el diclofenaco, reducen el flujo sanguíneo hacia los riñones y pueden causar daño renal agudo si se consumen de forma habitual o en dosis altas. Lo que muchos desconocen es que este riesgo se multiplica cuando se toman para aliviar dolores crónicos sin consultar al médico, especialmente en personas con hipertensión o diabetes. 

La Sociedad Española de Nefrología advierte que el uso prolongado de estos fármacos es una causa prevenible de insuficiencia renal, y recomienda utilizarlos solo bajo prescripción, en la dosis mínima efectiva y durante el menor tiempo posible. Un dolor de cabeza ocasional no justifica poner en jaque a los filtros naturales del cuerpo.

Tomar muchos medicamentos puede dañar tus riñones. (Foto: Canva)
  • Consumir exceso de sal 

La sal no solo viene en el salero: el 75% del sodio que consumimos ya está oculto en alimentos procesados, embutidos, panes industriales, sopas instantáneas y salsas comerciales. El exceso de sodio obliga a los riñones a trabajar a marchas forzadas para eliminarlo, al tiempo que eleva la presión arterial, el principal factor de riesgo para el daño renal crónico. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo máximo de 5 gramos de sal al día —menos de una cucharadita—, pero la mayoría de las personas duplica esa cifra sin saberlo. Reducir los ultraprocesados y cocinar con especias y hierbas aromáticas en lugar de sal no es un capricho gourmet, sino una medida de protección renal con respaldo científico.

  • Consumir refrescos de cola y bebidas azucaradas en exceso

Los refrescos de cola y otras bebidas azucaradas no solo dañan el hígado y el metabolismo, sino que tienen un impacto directo sobre los riñones. Estas bebidas contienen ácido fosfórico, un aditivo que acidifica la orina y favorece la formación de cálculos renales. Además, su alto contenido en fructosa eleva los niveles de ácido úrico en sangre, lo que puede desencadenar gota y nefropatía por uratos. 

La National Kidney Foundation señala que el consumo habitual de dos o más refrescos de cola al día se asocia con un mayor riesgo de proteinuria —presencia de proteínas en la orina—, un marcador temprano de daño renal. Cambiar el refresco por agua natural, agua con limón o infusiones sin azúcar es una de las decisiones más rentables que pueden tomarse por la salud de los riñones

Los refrescos dañan tus riñones. (Foto: Canva)
  • Aguantarse las ganas de ir al baño

Contener la orina de forma habitual no es una muestra de resistencia, sino una agresión mecánica y química a los riñones y a las vías urinarias. Cuando la vejiga se llena y no se vacía, la orina puede retroceder hacia los uréteres y los riñones, aumentando el riesgo de infecciones urinarias que, si se repiten o se tratan tarde, pueden ascender y provocar pielonefritis, una infección renal grave. Además, la retención urinaria crónica debilita el músculo detrusor de la vejiga y puede generar residuo postmiccional, un caldo de cultivo para bacterias. 

La Sociedad Argentina de Nefrología recomienda atender la necesidad de orinar tan pronto como aparezca, sin postergaciones. Escuchar al cuerpo cuando pide vaciar la vejiga es una norma de higiene renal tan básica como ignorada.

Para enterarte de toda la información que necesitas sobre salud y bienestar síguenos en Facebook y TikTok.