El hígado es uno de los órganos más resilientes del cuerpo humano, pero no es invencible. La acumulación de grasa en el hígado, conocida médicamente como enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD) o, más recientemente, enfermedad del hígado graso asociada a disfunción metabólica (MASLD), afecta a más del 30% de la población mundial y está vinculada a la obesidad, la diabetes tipo 2 y los niveles elevados de colesterol.
La buena noticia es que, en muchos casos, esta condición puede prevenirse e incluso revertirse mediante cambios en la alimentación y el estilo de vida. De acuerdo con el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK) de Estados Unidos, una dieta saludable y el control de porciones son herramientas clave para prevenir y tratar el hígado graso.
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¿Cuáles son los alimentos que dañan tu hígado?
Así como hay alimentos que protegen el hígado, otros lo dañan de manera directa o indirecta y son los siguientes:
- Bebidas y alimentos con azúcares añadidos
El azúcar, en particular la fructosa, es uno de los principales responsables del hígado graso. Cuando consumes bebidas azucaradas como refrescos, jugos industrializados, bebidas deportivas o té endulzado, el hígado procesa la fructosa y la convierte directamente en grasa.
- Alimentos ultraprocesados
Pizzas congeladas, comidas preparadas, quesos procesados, verduras enlatadas con sal añadida y frutas en almíbar forman parte del grupo de alimentos ultraprocesados que dañan el hígado. Según la Clínica Mayo, estos productos deben eliminarse de la dieta o reservarse solo para ocasiones especiales,
- Carbohidratos refinados
Los carbohidratos de alto índice glucémico, como el pan blanco, el arroz blanco, las papas y los productos de repostería, elevan rápidamente los niveles de glucosa en sangre. El NIDDK recomienda sustituirlos por alimentos de bajo índice glucémico, como la mayoría de las frutas, verduras y cereales integrales.
- Carnes rojas y procesadas
Las carnes rojas, los embutidos, los hot dogs, las carnes para almuerzo y los nuggets de pollo son fuentes importantes de grasas saturadas, que aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular y daño hepático.
- Alcohol
El alcohol merece mención aparte. Aunque la enfermedad del hígado graso no alcohólico se define precisamente por la ausencia de consumo excesivo de alcohol, su ingesta puede dañar aún más el hígado y acelerar la progresión hacia cirrosis o cáncer hepático.
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