El hígado graso no alcohólico (EHGNA) es una de las enfermedades hepáticas más comunes del mundo. Actualmente se estima que afecta aproximadamente al 24% de los adultos en Estados Unidos, y hasta al 10% de los niños.
Lo alarmante es que muchas personas no saben que lo padecen, ya que suele ser asintomático en etapas tempranas. Sin embargo, la buena noticia es que esta condición es prevenible y, en muchos casos, reversible mediante cambios en el estilo de vida.
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¿Cuáles son los hábitos saludables para prevenir el hígado graso?
Las guías clínicas internacionales coinciden en que la piedra angular para combatir el hígado graso no son los medicamentos, sino los hábitos diarios. La American Liver Foundation, el Instituto Nacional de Salud de EE.UU. (NIH) ha identificado cinco pilares fundamentales para mantener el hígado sano:
- Mantén un peso saludable
El exceso de grasa corporal, especialmente la acumulada en el abdomen, es el principal enemigo del hígado. De hecho, el hígado graso está presente en hasta el 75% de las personas con sobrepeso y en más del 90% de quienes tienen obesidad severa.
- Sigue una dieta equilibrada
No todas las calorías son iguales para tu hígado. El NIH advierte que debes evitar alimentos y bebidas con grandes cantidades de azúcares simples, especialmente fructosa, que se encuentra en refrescos, bebidas deportivas, tés azucarados y jugos.
- Haz ejercicio regularmente
El ejercicio es un quemador natural de grasa hepática. Cuando te mueves, tu cuerpo utiliza los triglicéridos almacenados como combustible, lo que incluye la grasa acumulada en el hígado.
- Mantente hidratado y evita las bebidas azucaradas
El agua es tu mejor aliada. La hidratación adecuada favorece la función metabólica y ayuda al hígado a eliminar toxinas. Las guías oficiales enfatizan la importancia de consumir suficiente agua a lo largo del día y, al mismo tiempo, eliminar por completo las bebidas con alto contenido de azúcares añadidos. Reemplazar un refresco diario por un vaso de agua es un cambio pequeño que reduce drásticamente la carga de fructosa sobre el hígado.
- Evita tomar alcohol
Aunque el hígado graso no alcohólico no es causado por el alcohol, consumir bebidas alcohólicas puede agravar el daño de manera significativa. Las guías EASL-EASD-EASO advierten que no existe un nivel de consumo seguro para personas con factores de riesgo metabólico o daño hepático establecido. Recomiendan que las personas con fibrosis avanzada o cirrosis deben abstenerse total y permanentemente del alcohol.
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