Un ensayo clínico internacional presentado en el congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (Chicago) y publicado en The New England Journal of Medicine ha demostrado que la combinación de enzalutamida y talazoparib frena la evolución del cáncer de próstata metastásico en los casos más agresivos. Los resultados, obtenidos con 599 pacientes de 27 países, suponen un cambio de paradigma en el abordaje de esta enfermedad.
La nueva terapia ha mostrado que el 77% de los pacientes tratados mantienen el cáncer sin progresar después de tres años, mientras que con el tratamiento estándar el porcentaje cae al 56%.
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Aunque la mortalidad fue menor en el grupo experimental (22% frente al 28%), la diferencia aún no es estadísticamente significativa. Ambos fármacos ya están aprobados en Europa y EE.UU., lo que permitirá una adopción clínica rápida.
Una estrategia contra el ADN tumoral
El talazoparib, la gran novedad de esta terapia actúa mediante un mecanismo llamado letalidad sintética. Bloquea la enzima PARP, que las células cancerígenas usan para reparar su ADN cuando sus genes reparadores han fallado. Al inhibir esta enzima, los daños genéticos se acumulan y provocan la muerte de la célula tumoral. Este enfoque es efectivo en el 25% de los cánceres de próstata con metástasis, que son precisamente los subtipos más agresivos y los que más necesitan opciones terapéuticas potentes.
Implicaciones inmediatas en España
Con unas 6 mil muertes anuales por cáncer de próstata en España, la nueva terapia podría beneficiar a más de mil hombres al año que presentan mutaciones en los genes de reparación del ADN. Joaquín Mateo, investigador del Vall d'Hebron Instituto de Oncología y director del ensayo, señala que será necesario realizar análisis genómicos a todos los pacientes desde el diagnóstico. El oncólogo prevé que las guías internacionales de práctica clínica se actualicen este mismo año para incorporar este avance. España participó con 55 pacientes, convirtiéndose en uno de los países con mayor representación en el estudio.
Efectos secundarios y seguimiento
El efecto adverso más frecuente entre los tratados con talazoparib ha sido la anemia, que requirió una media de dos transfusiones de sangre por paciente durante el tratamiento. El ensayo, iniciado en 2021, continuará hasta agosto de 2027 para evaluar la evolución a largo plazo de los participantes. A pesar de los efectos secundarios, los especialistas consideran que el balance beneficio-riesgo es favorable, dado que la combinación ofrece un control significativamente mayor de la enfermedad en un grupo de pacientes que hasta ahora disponía de opciones limitadas.
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