Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) no se limitan al área genital. La boca y la garganta también pueden convertirse en zonas de infección cuando existe contacto con fluidos corporales durante el sexo oral sin protección. En muchos casos, estas enfermedades no presentan síntomas claros, lo que permite que pasen desapercibidas durante semanas o incluso meses.
De acuerdo con información de organismos de salud como los CDC y guías clínicas especializadas en salud sexual, varias ETS pueden alojarse en la cavidad oral, generando desde molestias leves hasta complicaciones más serias si no se detectan a tiempo.
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- Herpes simple: el herpes oral es una de las infecciones más comunes y puede aparecer como ampollas o llagas dolorosas alrededor de la boca o en la garganta y se transmite fácilmente por contacto directo con lesiones activas o fluidos infectados. En algunos casos, los brotes pueden ser recurrentes y aparecer en momentos de estrés o baja inmunidad.
- Sífilis: puede manifestarse inicialmente con una úlcera indolora en la boca o labios, conocida como chancro. Esta fase suele pasar desapercibida porque no siempre genera dolor, pero sin tratamiento, la infección puede avanzar a etapas más graves y afectar distintos órganos del cuerpo.
- Gonorrea: la gonorrea puede infectar la garganta, condición conocida como gonorrea faríngea y muchas personas no presentan síntomas, pero cuando aparecen pueden incluir dolor de garganta, inflamación o secreción, lo que la convierte en una de las infecciones más subdiagnosticadas en la cavidad oral.
- Clamidia: aunque es menos frecuente en la boca que en otras zonas, la clamidia puede infectar la faringe. En la mayoría de los casos es asintomática, lo que dificulta su detección sin pruebas específicas. Cuando hay síntomas, suelen confundirse con una faringitis común.
- Virus del papiloma humano (VPH): el VPH puede provocar lesiones verrugosas en la boca y garganta e incluso algunas se presentan como crecimientos tipo coliflor en lengua, paladar o amígdalas. Aunque muchas infecciones se resuelven solas, ciertas cepas se asocian con riesgo de cáncer orofaríngeo, lo que hace importante su vigilancia médica.
Diagnóstico y prevención
El diagnóstico de estas infecciones requiere evaluación médica o dental, ya que los síntomas pueden confundirse con infecciones comunes de garganta y en algunos casos se necesitan pruebas de laboratorio específicas.
La prevención incluye el uso de condón o barreras de látex durante el sexo oral, la reducción de prácticas de riesgo sin protección y la realización de chequeos periódicos de salud sexual.
Factores de riesgo
Toda persona sexualmente activa corre el riesgo de contraer o contagiar una enfermedad de transmisión sexual, existen factores que pueden aumentar el riesgo de contraer una infección de trasmisión sexual, por ejemplo:
- Tener relaciones sexuales sin protección. La penetración vaginal o anal de una pareja infectada que no usa preservativo (de látex o poliuretano) aumenta considerablemente el riesgo de contraer una enfermedad de transmisión sexual. No se recomiendan los preservativos hechos de membranas naturales porque no son tan eficaces para prevenir las infecciones de trasmisión sexual. Si los preservativos no se utilizan correctamente o no se usan en cada relación sexual, el riesgo también puede ser mayor.
- El sexo oral puede ser menos riesgoso. Sin embargo, las infecciones de transmisión sexual también pueden contagiarse si una persona no usa preservativo (de látex o poliuretano) o una barrera bucal de los mismos materiales. El campo de látex es una superficie fina, con forma cuadrada, de látex o silicona.
- Tener contacto sexual con varias parejas. Cuanto mayor sea la cantidad de personas con las que tienes relaciones sexuales, mayor será el riesgo.
- Tener antecedentes de infecciones de transmisión sexual. Tener una infección de transmisión sexual hace que sea mucho más fácil que se desarrolle otra infección de trasmisión sexual.
- Tener relaciones sexuales contra tu voluntad. Consulta a un profesional de la salud lo antes posible para que te hagan exámenes y te proporcionen tratamiento y apoyo emocional.
- Abusar del alcohol o consumir drogas ilícitas recreativas. El abuso de sustancias puede inhibir tu juicio y hacer que estés más dispuesto a participar en conductas de riesgo.
- Inyectarte drogas ilícitas. Al compartir la aguja con otras personas mientras se inyectan drogas ilícitas, puedes contagiarte de muchas infecciones graves. Algunos ejemplos son el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y el virus de la hepatitis B y la hepatitis C.
