El uso de antitranspirantes forma parte de la rutina diaria de millones de hombres y mujeres, pero también ha estado rodeado de una duda persistente: su posible relación con el cáncer de mama.
La inquietud se ha alimentado principalmente por la presencia de ciertos ingredientes como el aluminio, además de la idea de que estos productos, al aplicarse cerca del tejido mamario y bloquear la sudoración, podrían tener algún impacto en la salud a largo plazo.
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De acuerdo con la organización sin fines de lucro Breastcancer.org, este debate ha existido durante años, pero las investigaciones realizadas hasta ahora no han encontrado pruebas que vinculen el uso de antitranspirantes con un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama.
El aluminio, en controversia
El principal ingrediente señalado es el aluminio, utilizado en los antitranspirantes como agente activo para bloquear temporalmente los conductos del sudor y reducir la transpiración.
La preocupación surgió a partir de la hipótesis de que este metal podría ser absorbido por la piel de las axilas y, debido a su cercanía con el tejido mamario, tener algún efecto biológico en esa zona. Algunas teorías sugieren que podría interactuar con receptores de estrógeno, hormona que influye en el crecimiento de células mamarias, incluidas las cancerosas.
También se ha planteado que el aluminio podría inducir cambios celulares o genéticos asociados con procesos cancerígenos. Sin embargo, los datos disponibles no confirman que la exposición dérmica a través de antitranspirantes sea suficiente para generar dichos efectos.
Un estudio reportó que solo alrededor del 0.012% del aluminio aplicado en la axila es absorbido por el organismo, una cantidad considerada extremadamente baja en comparación con la exposición cotidiana a través de alimentos, agua o medicamentos.
El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos señala que, aunque existen hipótesis biológicas sobre posibles mecanismos, no hay evidencia concluyente de que el aluminio presente en antitranspirantes aumente el riesgo de cáncer de mama; revisiones científicas, incluida una de 2014, tampoco encontraron pruebas claras de un efecto adverso significativo.
Los desodorantes están diseñados para neutralizar el olor corporal provocado por las bacterias en la piel, sin modificar la cantidad de sudor. En cambio, los antitranspirantes sí actúan reduciendo la sudoración mediante compuestos como el aluminio.
